El presidente de la Generalitat, Artur Mas

El presidente de la Generalitat, Artur Mas

Política

Mas se juega su futuro a la carta del 27S

El presidente de la Generalitat convoca las terceras elecciones autonómicas en cinco años, anula al líder de la oposición presentándolo en su misma candidatura, incluye a personajes del folclore independentista sin experiencia política, y se esconde en el número cuatro de la lista, intentando evitar que el 27 sea un plebiscito sobre su gestión

4 agosto, 2015 02:00

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha convocado este lunes las anunciadas elecciones autonómicas para el próximo 27S. Unas elecciones que, pese a tratar de presentarlas como si fueran un plebiscito independentista, han sido convocadas de forma ordinaria.

Mas es consciente de que dentro de siete semanas se juega su futuro político. En 2012 convocó elecciones a mitad de mandato porque Rajoy no le concedió el concierto económico. Pidió una mayoría excepcional para celebrar un referéndum secesionista. Y perdió 12 de los 62 escaños que tenía.

Junts pel sí, obligada a obtener mayoría absoluta

Ahora ha conseguido anular a su principal rival político, Oriol Junqueras, incluyéndole en su propia lista, pese a que el pasado 14 de enero ambos acordaron presentar listas separadas; una candidatura -la de Junts pel sí- que suma a CDC, ERC, Demòcrates de Catalunya (escisión de UDC), MES (escisión del PSC), la ANC, Òmnium Cultural y la AMI, y que encabeza un ex dirigente de ICV.

Desde que la CUP rechazó formar parte de esa lista, Mas ha querido dejar muy claro que Junts pel sí es la única candidatura que garantiza que los votos se cuenten como un apoyo a la independencia de Cataluña. Así las cosas, un resultado que no alcanzase la mayoría absoluta sería considerado un fracaso, y dejaría a Mas muy tocado.

Apelaciones a la épica

Las apelaciones a la épica realizadas en las últimas semanas confirman que Mas se la juega este 27S.

“Somo una nación milenaria que tiene el derecho a decidir su futuro, somos una nación de personas libres que nos hemos ganado el derecho a decidir cómo queremos ser y cómo queremos gobernarnos. […] Creo, humildemente, que podemos hacer del próximo 27 de septiembre una fecha señalada en nuestra historia”, ha indicado en su discurso tras firmar la convocatoria de elecciones.

“Cataluña no vive en condiciones normales”

Mas también ha subrayado que “Cataluña no vive en condiciones normales”, sino que “estamos ante una situación excepcional, que requiere decisiones también excepcionales”. Y no le falta razón.

Estas serán las terceras elecciones autonómicas en cinco años. El supuesto líder de la oposición -así seguían refiriéndose a Oriol Junqueras en una entrevista realizada en TV3 inmediatamente después de la convocatoria- se presenta en la misma candidatura que su adversario político. La lista tiene en puestos destacados a personajes de lo más variopinto del folclore independentista, sin ninguna experiencia política. Y el candidato a presidente de la Generalitat se esconde en el número cuatro de la candidatura. Sin duda, no son condiciones normales.

“Desconexión” tras el 27S

Por otra parte, la hoja de ruta acordada por los partidos independentistas plantea toda una serie de medidas que, sobre el papel, parecen sólidas pero que no explica cómo se implementarán.

Así, tras el 27S, el Parlamento autonómico “aprobará una declaración solemne” en la que se proclamará que “se inicia el proceso de independencia”. Posteriormente se preparán las “estructuras de Estado” y se elaborará una Constitución para la Cataluña independiente. Y después “se procederá a la proclamación de la independencia, que supondrá la desconexión respecto del ordenamiento jurídico español vigente”.

No explica cómo piensa hacer efectiva la secesión

Para que eso sea posible, se aprobará una “Ley de transitoriedad jurídica”. Se calcula que 18 meses después del 27S -tal vez incluso antes- se celebren unas “elecciones parlamentarias constituyentes”, y después un referéndum para aprobar la nueva Constitución.

Sin embargo, no hay nada previsto para hacer que esa desconexión sea efectiva. Es decir, cómo se tomará el control efectivo del territorio catalán tras una declaración unilateral de independencia si, como todo apunta, el Estado no la reconoce y no retira a las fuerzas de seguridad y a todo tipo de funcionarios, entregando las infraestructuras.

En ese sentido, también cabe destacar el contraste entre la apelación a la legalidad más estricta realizada por parte de Mas a la hora de convocar las autonómicas del 27S, para evitar que el Gobierno las impugne, y la cascada de propuestas fuera de la ley que prevé llevar a cabo a partir del 28S.

Un plebiscito sobre Mas

En todo caso, Mas ya ha puesto en marcha la maquinaria propagandística desde el mismo momento de la firma del decreto de convocatoria, que ha realizado poco después de las 21:00 horas y ha sido retransmitido en directo por el informativo nocturno de TV3.

La escena no ha podido ser más elocuente. El secretario del Govern, Jordi Baiget, ha esperado a que la televisión autonómica conectara para, tras ser avisado, empezar a leer el decreto de convocatoria.

Todo apunta a que el 27S será un plebiscito, pero no sobre la independencia de Cataluña, sino sobre el futuro de Artur Mas.