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Francesc Sánchez, Marta Pascal y Josep Rull, de izquierda a derecha, en la sede de Convergència.

Mas encarga a Sánchez poner paz entre Turull y Gordó

Ambos dirigentes pugnan por ser el número dos del partido; la refundación de CDC podría respetar las siglas del partido

María Jesús Cañizares
3 min

Una vez resuelta la investidura de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat, lo que evita la celebración de otras elecciones autonómicas, Convergència puede dedicarse con calma a su refundación.

Sin embargo, no es precisamente calma lo que actualmente se vive en este partido. La pugna entre Jordi Turull y Germà Gordó por ser el número dos de CDC, hasta ahora solapada por la inquietud gubernamental, afloró ayer en la ejecutiva de esta formación cuyas riendas llevará de nuevo Artur Mas.

Renovar sin traumas

Turull está identificado con el pujolismo, mientras que Gordó siempre ha formado parte del núcleo duro de Mas. Ambos representan a dos sectores que ahora intentan dominar un partido en horas bajas, que si bien ha logrado revalidar el gobierno catalán, necesita renovar imagen y estructuras. Y si es posible, sin dramas.

Por eso, Mas ha encargado a Francesc Sánchez, responsable de régimen interno y comunicación de CDC, que arbitre el pulso entre Turull y Gordó hasta la celebración del congreso de refundación previsto para los días 3, 4 y 5 de junio. Sánchez, que junto a Lluís Corominas, Francesc Homs y Marta Pascal pilotarán el partido bajo las órdenes de Mas, es abogado y conocido por ejercer de portavoz de CDC en los recientes casos de corrupción que han salpicado al partido, como el que se saldó con las detenciones de su extesorero, Daniel Osácar, y su sucesor, Andreu Viloca, por el supuesto cobro de comisiones del 3%.

La marcha de Oriol Pujol

Corominas y Josep Rull habían controlado el partido desde que Oriol Pujol tuvo que dimitir por su inculpación en el caso de las ITV. Pero Rull ha decidido dedicarse en exclusiva a la Consejería de Territorio y Sostenibilidad, de la que es titular en el gobierno de Puigdemont.

Mientras, Artur Mas podría preparar su regreso a la primera línea política en 18 meses, si se cumple el plazo que Junts pel Sí y ERC se han dado para culminar la transición hacia la secesión, o cuando se celebren nuevas elecciones autonómicas.

La refundación de CDC, que el propio Rull ha definido acorde con el “nuevo país” en que, según los independentistas, se convertirá Cataluña, podría dejar a salvo las siglas del partido. Al menos es lo que propone un sector de los dirigentes, frente a quienes apostaban por buscar un nuevo nombre. De hecho, en las elecciones generales del 20D ya se experimentó con otro nombre: Democràcia i Llibertat.