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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, con su marido, Adrià Alemany, y su hijo, en las elecciones municipales / CG

El marido de Colau y Comín 'cocinaron' el pacto del referéndum

Adrià Alemany, el cerebro de los comunes en la sombra, y el consejero de Salud, quien mantiene buenos contactos con ICV, abordaron la estrategia equidistante de la alcaldesa

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El pacto entre el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, sobre la organización del referéndum es el resultado de varias semanas de negociaciones entre dos interlocutores insospechados. Se trata del marido de Colau, Adrià Alemany, y del consejero de Salud de la Generalitat a propuesta de ERC, Toni Comín.

Un acuerdo entre partidos de la izquierda condenados a entenderse si hay adelanto electoral —las encuestas de intención de voto así lo indican— en el que PDeCAT quedó en un segundo plano y que demuestra el poder que Alemany tiene en los comunes y la confianza que los republicanos han depositado en Comín, a pesar de su errática gestión en el ámbito sanitario.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el consejero de Salud, Toni Comín, en una imagen de archivo / AJUNTAMENT DE BARCELONA

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el consejero de Salud, Toni Comín, en una imagen de archivo

El acuerdo supone un win-win para ambas partes. Por un lado, la alcaldesa ha contentado a sus bases no independentistas, al tiempo que se moviliza a favor del derecho a decidir en coherencia con su pasado activista, dejando en manos de la Generalitat la decisión de utilizar los centros escolares que tiene en la ciudad. De ahí el relevo en la presidencia del Consorcio de Educación de Cataluña, participado por Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona, donde Lluís Baulenas fue sustituido la semana pasada por la consejera catalana de Enseñanza, Clara Ponsatí.

La anfitriona de los alcaldes

Por su parte, Puigdemont ha evitado que Barcelona, capital catalana, "caiga" y se desmarque por completo del proceso secesionista. La imagen de Colau ejerciendo de anfitriona del homenaje a los 750 alcaldes citados por la Fiscalía el pasado sábado fue tan potente como ejemplificadora de ese pacto con Puigdemont. El acto no agradó al PSC, partido con el que Colau gobierna, pero esa solución intermedia ha evitado también la ruptura.

Pero para llegar a esa comunión de la alcaldesa con los máximos jerarcas municipales de PDeCAT, ERC y CUP hubo un proceso de negociación entre los gobiernos municipal y autonómico protagonizado por Alemany y Comín. El primero se consolida como el hombre fuerte de los comunes. Por su parte, los republicanos han aprovechado las buenas relaciones que el consejero de Salud mantiene con ICV —intentaron ficharlo antes de que se incorporara a Ciutadans pel Canvi junto a Pasqual Maragall—. Y también porque, a pesar de su criticada gestión en el ámbito sanitario, Esquerra confía en Comín.