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Las relaciones entre José Manuel García-Margallo y Soraya Sáenz de Santamaría, que tiene una gran influencia sobre Mariano Rajoy, son mejorables.

Margallo toma la iniciativa contra los "sorayos"

El ministro de Exteriores, eterno rival de la vicepresidenta, dispara contra la línea de flotación del Gobierno en funciones, la política económica, y reaviva las luchas intestinas

María Jesús Cañizares
4 min

La convocatoria de nuevas elecciones generales ha tenido un efecto inesperado, la consolidación de Mariano Rajoy.

Tras una etapa errática, caracterizada por la actitud ausente del presidente del PP y por tímidos movimientos por la sucesión, Rajoy vuelve a ser candidato a la presidencia del Gobierno, pero queda pendiente un tema no menos vital: la pacificación interna del partido. El mejor ejemplo de que se trata de un problema no resuelto es la nueva polémica protagonizada por José Manuel García-Margallo, cuya enemistad con Soraya Sáenz de Santamaría es un secreto a voces.

Margallo ha disparado contra la línea de flotación del PP, su política económica, al cuestionar las medidas de austeridad aplicadas por el Gobierno de Rajoy.

El mantra de la recuperación

La recuperación económica se ha convertido en un mantra del PP en esta precampaña que comienza, en efecto, con un nuevo desafío de Margallo, el ministro de Asuntos Exteriores que “es un verso libre”, según fuentes populares, y que le hace el juego a ese grupo de dirigentes antiSoraya y que está integrado por Ana Pastor, Jorge Fernández, Pedro Morenés, Isabel García Tejerina, Miguel Arias Cañete y José Manuel Soria, estos dos últimos caídos en desgracia por su vinculación con los papeles de Panamá. Todos ellos son conocidos dentro del partido como el G8.

Soria se vio obligado a dimitir, como en su momento hizo Ana Mato, identificada con el sector afín a Sáernz de Santamaría. Apoyan a la vicepresidenta Cristóbal Montoro, Alfonso Alonso, Fátima Báñez y José Luis Ayllón. Por el contrario, la vicepresidenta tiene en María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, una rival poderosa a nivel territorial con la que mantuvo un duro enfrentamiento en la confección de las listas electorales del 20D.

Núcleo duro

“Si manda Soraya, todos esos se van a la calle”, comentan las fuentes consultadas, en referencia a ese núcleo duro convertido en la guardia pretoriana de Rajoy. El ascendente que tiene la vicepresidenta sobre el líder del PP no agrada a ese núcleo duro del presidente. De ahí que, como ha ocurrido ahora, ese outsider que es Margallo se permita el lujo de llamar ignorante a Montoro y plantear la reforma constitucional o la cesión total del IRPF a Cataluña para solucionar el desafío secesionista. Margallo tampoco se encomendó a nadie en el partido a la hora de aceptar un cara a cara con el líder de ERC, Oriol Junqueras, en la campaña de las autonómicas del 27S.

O más recientemente. Ayer mismo criticó la política de austeridad que ha aplicado el Gobierno del que forma parte. 

De la rivalidad entre el jefe de la diplomacia española y la número dos del Ejecutivo en funciones da cuenta la anécdota que tuvo lugar el mes pasado en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en Estrasburgo, cuando Margallo quiso dirigirse a una diputada del PSOE y mencionó el nombre de Santamaría. “Es una de mis viejas obsesiones”, dijo.