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Manuel Valls durante la entrevista en 'Crónica Global' / LENA PRIETO

Manuel Valls: "Mi Barcelona es una ciudad abierta al mundo"

El candidato a alcalde alerta de que tras las municipales del 26 de mayo la urbe puede transformarse en "amarilla y cerrada", en referencia al independentismo y el populismo

7 min

Manuel Valls tiene una Barcelona​ en la cabeza. Y tres adjetivos que la definen. "Abierta, tolerante y respetuosa", enumera. El aspirante a primer edil por la plataforma amplia Valls BCN 2019 advierte de que en las elecciones municipales del 26 de mayo se dirime un dilema. El de su idea de urbe contra el de un destino "amarillo", en referencia al independentismo, o "cerrado", si se deja gobernar al "populismo" de Barcelona en Comú (BComú).

En una entrevista con Crónica Global, el también ex primer ministro francés desgrana su modelo de ciudad. Cuenta con experiencia para ello, ya que además de comandar un gabinete gubernamental tuvo la vara de primer edil de una ciudad francesa, Évry, durante once años, de 2001 a 2012.  Su concepción de Barcelona es expansiva, aunque no en el aspecto físico, sino político. "En materias como la vivienda, hay que reivindicar que sea una competencia metropolitana. La movilidad, el transporte público, ya lo son, pero hay que ahondar en ello. Y un tercero: la urgencia climática. Mucha gente se olvida, pero yo fui el primer ministro de los Acuerdos de París de 2015. Y los siento en el corazón. Me siento con el deber de cumplirlos. Barcelona debe responder a ese reto de civilización. ¿Cómo hacerlo? Como una gran urbe, claro", asevera.

Tejer esas alianzas con los alcaldes y alcaldesas metropolitanos puede antojarse harto complicado por las viejas rencillas y luchas de poder, pero el aspirante se muestra convencido de que puede concitar consensos. "Puedo aportar experiencia y, lo que me falte, lo aprenderé con los expertos. En materia paisajística, urbanística o cultural", argumenta.

"Barcelona debe volver a 'ponerse guapa'"

No obstante y ante esos desafíos mayúsculos, el también exdiputado en la Asamblea Nacional francesa tira de experiencia. "¿Qué es ser alcalde? Ocuparse de los problemas de la gente. La seguridad. Un espacio público para todos. Limpieza. Iluminación. Campañas de Navidad que sean de otro nivel del que conocimos hace pocos meses. Una ciudad que faci goig (que luzca). Recuperando aquel lema, Barcelona debe volver a ponerse guapa", prescribe. Ello es el día a día de su proyecto para la segunda mayor ciudad española. Pero su equipo, explica, trabaja en otro eje. "El largo plazo. Los proyectos de largo alcance que tienen que estar enraizados en la visión metropolitana. ¿Cómo podemos pensar en organizar unos Juegos Olímpicos con un ayuntamiento separatista o populista", alerta.

En efecto, unas Olimpiadas en 2030 (invierno) o verano (2032), son el nuevo objetivo de ciudad que propone el candidato cuya plataforma está vinculada a Ciudadanos. "Todas las ciudades olímpicas han repetido. ¿Por qué no Barcelona? Y puede agregar valor a su propuesta: hacer unos juegos éticos y limpios. Que sirvan de motor económico, pero que dinamicen los clubes deportivos de barrio. Que el efecto del evento se note en los distritos y en los sectores: el deporte femenino, el deporte de discapacitados y demás", defiende. A renglón seguido, Valls hilvana una poderosa crítica con el actual uso de la montaña olímpica. "Cuando pienso en Montjuïc pienso en cultura. Debe convertirse en un polo cultural. Tenemos un activo increíble del que ahora no podemos estar contentos. Debe poder ser un espacio que, junto a fundaciones y actores, podamos transformar para atraer grandes exposiciones y eventos de museos como El Prado", propone.

Fiel a su propuesta, la candidatura de Valls aboga por transformar el Castillo de Montjuïc en un centro de estudio del fenómeno del cambio climático a nivel mediterráneo.

Pactos y consensos

Impulsar todo ello puede parecer una tarea colosal para un munícipe. Máxime en cuatro años. La receta de Valls para desbloquear estas propuestas y otras que desgrana en su programa electoral [leer aquí], como el desdoblamiento de la Ronda Litoral, el traslado del Parlament a Glòries, levantar 20.000 viviendas sociales o acelerar la reforma de Las Ramblas para terminarla en 2020, es buscar apoyos. "Ada Colau no ha buscado consensos en su mandato. Una cosa es el gobierno. Pero otra es el pleno municipal. En materia de comercio o de políticas sociales se pueden buscar apoyos para que la sociedad civil tenga protagonismo. Colau ha tratado de integrarlo todo en la administración municipal. Y hemos perdido tiempo y capacidad de resolver problemas", advierte el candidato.

Como ha anunciado en sus prioridades, uno de los primeros pactos de ciudad que impulsaría un Valls alcalde sería referente a la seguridad. Otro integraría las políticas climáticas. "Si hay un episodio de contaminación hay que reaccionar al minuto, Transporte público gratuito", avanza.

Lo resume el ex primer ministro francés en sus dos miradas. La inmediata, que plantea una intervención a fondo para acabar con la "degradación" que percibe en la ciudad, y un proyecto de futuro que precisa de un "liderazgo" para enraizar a la capital catalana en las grandes corrientes nacionales, mediterráneas y europeas. "Europa ha mirado demasiado tiempo al norte. Barcelona puede ser la ciudad que gire ese polo y consiga liderar el arco mediterráneo", apostilla Valls.