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Imagen de la manifestación contra la sentencia del 'procés' en Barcelona / EFE

Los independentistas pierden fuelle en su gran marcha tras la sentencia del 'procés'

El secesionismo paga el cansancio y las peleas internas y firma una manifestación mucho menos numerosa que la que culminó el paro nacionalista del 18 de octubre

Elena Burés / Ignasi Jorro
26.10.2019 18:34 h. Actualizado: 26.10.2019 19:58 h.
5 min

Eran miles, pero no tantos miles. El independentismo ha perdido fuelle en su gran marcha contra la sentencia condenatoria a los encausados por organizar el procés en Cataluña. Los secesionistas han pagado el cansancio tras dos años de peleas internas y semana y media de protestas --algunas de ellas muy violentas-- y han sido incapaces de igualar la manifestación que cerró el paro nacionalista del 18O y, mucho menos, la marcha del 11 de noviembre de 2017, cuando 750.000 personas salieron a la calle por los Jordis.

Hoy sábado fueron 350.000 personas, siempre según la cifra de la Guardia Urbana. Lo han hecho convocados por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, amén de entidades y agrupaciones afines, como los sindicatos Ustec o Intersindical o el Ciemen. Faltó CCOO y UGT llamó a movilizarse, pero a medias, y no se vieron también a muchos otros activistas que, si se hace caso al número aportado por la Urbana, antes salían a la calle por los presos y la secesión catalana y ahora no lo hacen. Negro sobre blanco: "Hoy se cabía y funcionaba el móvil", decían las redes.

Muchas caras conocidas, menos asistencia

Siguiendo el recuento del cuerpo municipal, el independentismo ha perdido 175.000 personas en una semana, pues en ocasión de la huelga independentista del 18 de octubre fueron 525.000 personas las que irrumpieron en el centro de Barcelona para culminar la protesta. La asistencia menor de hoy no ha sido óbice para que la cúpula del independentismo desembarcara con fuerza en la movilización. Se ha visto, aunque no en primera fila, al presidente catalán, Quim Torra, al presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, y a las planas mayores de JxCat, PDeCAT, ERC, la CUP y Demòcrates.

Todos ellos se han mantenido en una discreta segunda fila. Cobraron protagonismo en la pancarta, sobre la que estaba impreso el lema de Libertad, otras decenas de activistas de la constelación secesionista. Acudieron Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC; Marcel Mauri, portavoz de Òmnium, el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, o el polémico sindicalista condenado Carles Sastre, ahora al frente de Intersindical. La nutrida representación del nacionalismo activista no ha tapado las heridas que existen en el seno de este espacio político. Paluzie ha avisado de que "a más represión, más movilización". Mauri, por contra, ha lanzado mensajes favorables al "diálogo". La brecha en el independentismo pseudocivil, pues, también existe y sigue abierta.

Independentismo cabreado

A media tarde ha hecho su aparición -tal y como había anunciado- el secretario general de UGT en Cataluña, Camil Ros. Tarde y saltando el cordón que separaba a los manifestantes de la prensa que ha cubierto el acto. A los laterales de la calle, tras las vallas, numerosos manifestantes que han clamado por la república catalana y la liberación de los políticos presos, condenados por sedición. También se han escuchado los habituales cánticos de “prensa española, manipuladora”.

manifestacion independencia presos barcelona 25 octubre
'Castellers' ante la cabecera de la manifestación independentista de Barcelona / EFE

La nota de humor la ha puesto una manifestante soberanista que ha cubierto su cuerpo con pegatinas de las caras de los condenados y pintura roja a modo de sangre. Sin incidentes, la marcha ha acabado frente a un escenario donde Paluzie ha vuelto a reclamar la libertad de los políticos presos y la independencia de Cataluña, así como el fin de la represión. Minutos antes de las 19:00 horas los congregados han abandonado el lugar. Algunos a secundar la convocatoria de los CDR en Via Laietana, donde pretender entregar pelotas de goma a la Policía Nacional ante la Jefatura Superior.

Mientras, Mauri cargaba en TV3 contra la Guardia Urbana por contar "solo" a 350.000 personas. "Es evidente que es un acto de manipulación. Es inadmisible", ha lamentado en una expresión que cabreo que resume bien el espíritu de una marcha reivindicativa, pero descafeinada y menos numerosa.