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El diputado de Catalunya en Comú-Podem, Lucas Ferro, en el patio del Parlament / CG

Lucas Ferro: “El Govern ha demostrado un menosprecio intolerable a los trabajadores públicos”

El diputado de Catalunya en Comú-Podem, grupo que hoy se reúne con la Generalitat para negociar los presupuestos, afirma que la huelga de médicos es consecuencia de siete años de recortes salvajes

29.11.2018 00:00 h.
17 min

“Condenar a Cataluña a una prórroga presupuestaria es una derrota y una humillación para el conjunto de la ciudadanía”. Habla Lucas Ferro (Podem), diputado de Catalunya en Comú-Podem, horas antes de que su grupo se reúna con la Generalitat para negociar las cuentas catalanas. En una entrevista con Crónica Global, asegura que un pacto con el Govern pasa, inexorablemente, por revertir “siete años de recortes salvajes”.

-¿Qué le parece las declaraciones de Junts per Catalunya, que compara las listas de espera en la sanidad pública con "migajas" que distraen de lo importante?

-Reflejan dos cosas. Una  alta dosis de cinismo por parte de algunos miembros del Govern. Y también que desconocen el país donde viven. Después del menosprecio durante años al conjunto de trabajadores públicos decir eso durante una huelga de médicos es no conocer la realidad de tu país. Es un menosprecio intolerable.

-Echan la culpa al Estado.

-Hay un problema gestión y, sobre todo, de visión de la gestión. Son siete años de políticas de austeridad y lo que apuntan estas movilizaciones no es una contraposición a los recortes, como hace años. Apuntan a un hartazgo y a la imposibilidad de seguir trabajando en los servicios públicos bajo esas condiciones. Ante eso, el Govern tiene dos caminos. Mantener ese menosprecio a sus trabajadores públicos o abandonar las políticas de austeridad. Y creo que ya tiene pocos elementos en los que escudarse después de siete años de recortes salvajes.

-Se hace difícil ver una solución. Hay un gobierno dividido, formado por dos partidos con posiciones diferentes, Junts per Catalunya, heredero de esas políticas de austeridad, y ERC, responsable del presupuesto y que, en principio, debería estar de acuerdo con la postura que usted defiende.

-Es importante que exijan poder cambiar el rumbo de las políticas. Hacer un acuerdo de gobierno no es humillarse y seguir unas políticas en las que uno no cree. Es exigir que cambien y que estén a la altura, no ya de los partidos que gobiernan, sino de sus trabajadores públicos y del conjunto de la ciudadanía.

lucas ferro entrevista

El diputado de Catalunya en Comú-Podem Lucas Ferro

-Ante esta situación, Catalunya en Comú-Podem se reúne hoy con el Govern para negociar los presupuestos de la Generalitat. ¿Qué esperanza de acuerdo tienen?

-Oyendo las declaraciones, esperanza relativa. Pero nosotros iremos a que por fin nos digan cuál es su visión sobre los presupuestos, que ya es tarde y toca. Confiamos que hagan una propuesta honesta. Valoraremos. Pero viendo el trato a los trabajadores públicos, no solo ayer sino a los de la función pública, con los que se reunieron para discutir la devolución de las pagas extra, vemos que tienen que cambiar su visión y su estrategia sobre Cataluña. Su estrategia económica no puede continuar como hasta ahora.

-¿Ve difícil llegar a un acuerdo?

-Que hoy salgamos con un acuerdo sobre presupuestos cerrado es imposible por los plazos de discusión que tenemos en las diferentes organizaciones. Pero veremos si la propuesta de presupuestos es continuista y mantiene su menosprecio a los trabajadores públicos y la ciudadanía, o si vemos un cambio. En este caso, estamos dispuesto a discutir, pero tiene que cambiar mucho el modo en que se han gestionado los servicios públicos hasta ahora en este país.

-¿Qué líneas rojas hay para Catalunya en Comú-Podem?

-Hay que hablar de revertir los recortes, hay que hablar de cómo acabamos con siete años de austeridad durísimos. Eso implica hablar en serio de los trabajadores públicos de la sanidad. Nosotros hemos dicho que hay que contratar a 850 médicos más para acabar con los recortes de las plantillas, hay que hablar de educación pública, de dependencia, de vivienda… En el fondo, de lo que hay que hablar es de superar la etapa de los recortes. Si hablamos de eso, será una conversación fructífera, pero si hablamos de políticas continuistas, va a ser difícil entenderse.

Tercera jornada de la huelga medicos de la sanidad publica en Cataluña / EFE

Tercera jornada de la huelga medicos de la sanidad publica en Cataluña

-En temas de fiscalidad, parece que PDeCAT no está de acuerdo con subir impuestos. Ahí será difícil llegar a un acuerdo.

-Pues PDeCAT tendrá que buscar mayorías en otro sitio. Toca hablar de IRPF y de las rentas más altas, de sucesiones, y de recuperar una fiscalidad justa en Cataluña después de tantos años de austeridad. El mantra de la austeridad fiscal, de bajar los impuestos a los que más tienen y recortar en los servicios públicos ha llevado a este país a la situación que vimos ayer en el Parlament y que vemos día a día en las calles. Y si no quieren hablar de eso, van a tener un serio problema para construir mayorías, al menos con nosotros.

-Alegan la necesidad de cumplir con los objetivos de déficit, reducir deuda, contener gasto. ¿Cree que es una excusa, que se podrían hacer cosas de otra manera?

-Es obvio que se podrían hacer cosas, ellos tiene una gran parte de la responsabilidad.  Ellos aplicaron en este Parlament una visión salvaje de los recortes y de la austeridad fiscal y la han estado desarrollando durante todos estos años. Que Cataluña tiene problemas de financiación, sí, pero que eso sea excusa para no aplicar mecanismos propios de gestión, también. En España hay abierto un debate sobre presupuestos en el que hemos exigido lo mismo al presidente Pedro Sánchez, que se acabe con la austeridad fiscal y se puedan recuperar servicios públicos y derechos. Eso no es excusa para ninguna administración. Hemos gestionado Barcelona en una situación muy complicada y hemos demostrado que se pueden tener otras prioridades, construir Estado de bienestar a pesar de las dificultades que hay. Una administración tan potente como la Generalitat no puede excusarse con argumentos baratos.

-Si no se aprueban los presupuestos catalanes ¿cree que la legislatura está agotada?

-Condenar a Cataluña a una prórroga presupuestaria es una derrota y una humillación para el conjunto de la ciudadanía. No se lo pueden permitir. Y que a estas alturas no tengamos aún una negociación avanzada, ni con nosotros ni con otros grupos, me preocupa. Un Gobierno que es incapaz de aprobar sus presupuestos y gobernar, tiene un serio problema.

-Si los independentistas rechazan los nuevos presupuestos generales del Estado ¿los comunes dejarían de apoyar las cuentas catalanas?

-Los presupuestos del Estado permitirían romper la asfixia en Cataluña. Y entre los recursos propios, la gestión propia y la nueva financiación del Estado, se podría empezar a reconstruir el Estado del Bienestar. Pero una cosa no es excusa de la otra. Nosotros exigiremos a ambos gobiernos lo mismo. Que acaben con la austeridad y se tomen en serio a los trabajadores públicos y a su ciudadanía. La discusión sobre unos presupuestos no pueden tapar la discusión de los otros. Porque incluso aprobando los presupuestos del Estado y no cambiando la gestión en Cataluña, tendremos los mismo problemas. Hay que apostar por los mejores escenarios en ambos casos.

-Estamos en plena huelga de médicos, pero ¿qué medidas sociales considera prioritarias?

-La sanidad pública en fundamental. Los Bomberos también se manifestaron porque tiene necesidades estructurales. Tenemos la ley de dependencia, clave para nuestro Estado del bienestar. Las necesarias leyes de vivienda. La Generalitat debe seguir los pasos del Ayuntamiento de Barcelona y no ponga palos a las ruedas a un 30% de parque de vivienda asequible en Cataluña. Es necesario luchar contra la violencia de género y desplegar la ley. Y es necesario hablar de educación pública. Y de que se acabe la segregación escolar. Dotarla de recursos para que sea garantía de inclusión y progreso en Cataluña. Vivimos en un momento en que, tras siete años, todo ha fallado y tenemos unos servicios públicos con mucha tensión.

-¿Por qué es tan difícil mejorar la vivienda pública? Porque a la alcaldesa Ada Colau, también le ha costado sacar adelante esas políticas.

-Creo que hay un problema material y presupuestario. Las viviendas públicas proyectadas se acabarán en la legislatura siguiente porque a veces los procedimientos son largos. Pero en general hay un problema, que es que la vivienda ha sido un elemento central de especulación. No ha habido una puesta por un modelo productivo propio que diversifique las inversiones y la vivienda siempre ha sido el valor refugio para los especuladores. Y lo que vivimos hoy es que se ha permitido trasladar los intereses especulativos del mercado hipotecario al mercado de alquiler. Y en eso hay que exigir que las administraciones sean valientes y honestas. Y le digan a quienes más tienen que la vivienda no está para especular, es un derecho humano fundamental que hay que proteger. Se lo hemos dicho al Gobierno español porque es necesario reformas la ley de arrendamientos urbanos. Fue una de las líneas rojas que pusimos para hablar con Pedro Sánchez.

-No se trataría tanto de dedicar más dinero, sino de regular mejor…

-A veces no es cuestión de invertir o de decir que voy a construir tantas viviendas públicas, sino de generar un entorno legislativo que proporcione el acceso a la vivienda en condiciones dignas y que contribuya al parque de vivienda. El límite del 30% es un claro ejemplo. Pero el esfuerzo no tiene que hacerlo solo la administración pública, también los promotores participan en el negocio inmobiliario tienen que aportar para reconstruir un parque público decente que nos equipare a las democracias europeas.

-¿Qué opina de la gestión de los menores extranjeros no acompañados (MENA)? ¿Cómo se ha llegado a que un sindicato de Mossos, que les han dado cobijo y comida en sus comisarías, denuncie al Govern por su abandono?

-Es un ejemplo que expresa la profundidad del menosprecio a los servicios públicos de este país. Si hay un valor en el que no deberíamos estar discutiendo es en la defensa de la infancia y sus derechos. Es una animalada lo que hemos visto e inaceptable en una institución democrática.

-El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, afirma que tiene contactos con ERC y PDeCAT, pero no habló de los comunes. Admitió que la herida provocada por la ruptura en el Ayuntamiento de Barcelona seguía abierta. Y en realidad sois los aliados naturales, especialmente dado el actual escenario español. ¿La izquierda está dividida?

-En este Parlament, la relación es buena, a pesar de Barcelona y Badalona. Creo que el PSC tiene que asumir que no venimos al Parlament a ser delegados de ningún gobierno, sino que venimos a ofrecer soluciones de futuro. En el diálogo entre Cataluña y España, PSC es un actor clave y no hay que cerrar filas solo con el gobierno, sino ofrecer escenarios y vías políticas para desinflamar el conflicto. Y para que pueda avanzar España en su conjunto. Son un actor clave y si lo hacen, contarán con nuestro apoyo.

-¿Están las cosas más tranquilas en el grupo parlamentario de Catalunya en Comú-Podem?

-Sí sí. Creo que es un grupo plural y está bien que se lo exprese. Es un grupo también cohesionado que sabe ir construyendo eso tan complicado que es la pluralidad y los cambios que se han producido tras la marcha de Xavi (Domènech). Y está a lo que tiene que estar. A dar la cara en una situación muy complicada que vive el conjunto de Cataluña.

-En las encuestas, parece que los comunes remontan. Se han atribuido vuestros problemas electorales a un cierto coqueteo con el independentismo y al exceso de personalismo de Ada Colau.

-Creo que eso no ha sido así. Siempre hemos estado en una situación de tensión en la que a veces se nos tacha de unionistas y en otras, de independentistas. Lo fundamental es que construyamos una apuesta política propia que sea una solución a este tiempo que nos permita avanzar tanto a las clases populares, como a Cataluña como nación dentro de España. Porque esa es la clave y el horizonte a compartir. Después ya se pueden generar tensiones y debates menores propios de una confluencia plural. Lo fundamental es que estamos en el espacio que debemos estar y en la coherencia que debemos tener. Eso se refleja en las encuestas y sobre todo, en las instituciones.

-¿Le preocupa el fenómeno Vox?

-Creo que Vox expresa fundamentalmente la descomposición de la derecha española, especialmente después de la moción de censura contra Mariano Rajoy. No es una apuesta política equiparable a propuestas reaccionarias que vemos en otros países europeos. Proponen bajar impuestos a las clases altas, defender al Rey, etc… Dicen de forma más agresiva lo mismo que dicen PP y Ciudadanos

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