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De izquierda a derecha, Albert Rivera (Ciudadanos), Pedro Sánchez (PSOE) y Mariano Rajoy (PP)

Los partidos asumen el protagonismo de las negociaciones para formar Gobierno

Tras el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez, los líderes de cada grupo pasan a un segundo plano

María Jesús Cañizares
2 min

Situación de impasse en las negociaciones para formar el nuevo Gobierno español. Tras la fallida investidura del socialista Pedro Sánchez que tuvo lugar la semana pasada, los partidos políticos se mantienen enrrocados en sus posiciones, lo que dificulta avances.

Formalmente, sí hay novedades en esta segunda etapa, y son significativas, pues las formaciones han asumido el protagonismo de los contactos en sustitución de sus respectivos líderes.

Cruce de declaraciones

Se han producido cruces de declaraciones mediáticas entre Sánchez, Mariano Rajoy (PP) y Albert Rivera (Ciudadanos), pero quieren evitar que una exposición excesiva les pase factura. Que el rey Felipe haya declinado convocar una nueva ronda de contactos con los partidos resulta muy revelador de esta inédita situación, pues nunca antes se había producido una doble derrota en la investidura de un presidenciable.

El monarca, que tras el 20D tomó la iniciativa y encomendó a Sánchez la formación de Gobierno ante la renuncia de Mariano Rajoy, ha rechazado ahora tomar un papel proactivo en este embrollo.

Limar asperezas

Reducir los personalismos en esta segunda fase de negociación permite limar asperezas, dice Albert Rivera, quien afirma taxativo: "Ya no hay candidatos". Obviamente, no confiesa que esa táctica le beneficia a él, pues si bien es cierto que PSOE y Ciudadanos siguen yendo de la mano en las negociaciones, el fracaso de Sánchez abre la puerta a nuevas combinaciones. Y, sobre todo, a relevos en los liderazgos, ya que a nadie interesa que se vuelvan a convocar unas elecciones en junio que auguran más fragmentación parlamentaria.

El dardo de Rivera hurga en la herida de Rajoy, que afronta un futuro incierto y cuya presencia al frente del PP se ha convertido en un problema desde el punto de vista de las alianzas. Pero también en las ínfulas del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, cuyo papel en los debates de investidura no ha sido todo lo brillante que se presumía.

"Es preferible tenerlo en el Gobierno que en la oposición, porque si no, dentro de cuatro años arrasaría", afirma, no obstante, un dirigente socialista en relación a Iglesias.

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