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Anna Gabriel, en el pleno de investidura de Carles Puigdemont

Los nuevos presupuestos, primer escollo entre la CUP y Puigdemont

No hubo referencias en el pleno de investidura: los antisistema solo se comprometen a apoyar leyes de ruptura

María Jesús Cañizares
4 min

La aprobación de los nuevos presupuestos de la Generalitat fue el gran tema ausente de la sesión de investidura de Carles Puigdemunt. No en vano, la CUP no se ha comprometido a apoyarlos, pues su pacto de estabilidad se ciñe a leyes relacionadas con el proceso constituyente. En las tortuosas negociaciones con Junts pel Sí, los antisistema ya se negaron a dar su palabra al respecto al considerar que eso era “demasiado compromiso”.

La prórroga, aprobada por el Gobierno en funciones a finales de diciembre, coloca a Cataluña en la absurda situación de no poder aprovechar la incipiente bonanza económica para hacer nuevas inversiones. Aunque todo apunta a que el republicano Oriol Junqueras estará la frente del área económica, y dado su perfil de izquierdas podría vencer la resistencia de la CUP, las cuentas de 2016 no serían aprobadas antes de tres meses debido al procedimiento parlamentario exigido.

Quinta prórroga

Se trata de la quinta vez que se prorrogan las cuentas catalanas, es decir, que no se aprueban antes de que finalice el año, tal como se suele hacer en los ayuntamientos y en las empresas privadas. Eso implica que la Generalitat no puede gastar más dinero que el presupuestado en 2015 –que asciende a 23.500 millones-, lo que impide realizar nuevas inversiones. “Solo pueden ejecutarse los proyectos plurianuales, pero no se pueden presupuestar otros nuevos. Llevamos 4 ó 5 años así. Puede ocurrir que haya crecimiento económico, o sea más ingresos, pero que no se puedan aprovechar”, advierte la diputada Alicia Romero, responsable de política económica del PSC en el Parlamento catalán. “No veo a la CUP apoyando unos presupuestos que implican recortes”, añade, en alusión a la reducción del déficit exigido por el Gobierno español.

Ayuntamientos

Explica a Crónica Global que tampoco se podrían prorrogar las partidas destinadas a los ayuntamientos que son finalistas, es decir, aprobadas para ser ejecutadas en 2015. Y mientras en el resto de comunidades autónomas se negocia la recuperación de la paga extra que los funcionarios perdieron debido a los recortes en la administración, en Cataluña no se podrá aplicar porque el decreto de prórroga presupuestaria impide aumentar la masa salarial. “El ciudadano puede pensar que no pasa nada cuando se prorrogan los presupuestos, pero sí hay consecuencias”, avisa Romero.

El portavoz adjunto del PP en el Parlamento catalán, Santi Rodríguez, recuerda que el Gobierno catalán se encomendó a supuestos pagos pendientes del Estado que, sumados a la venta de inmuebles, ascendían a 2.500 millones, pero “esa previsión era temporal, no se prorroga y eso puede contribuir a aumentar la asfixia financiera de la Generalitat”. El popular da prácticamente por perdidos los presupuestos de 2016, tal como ocurrió en 2013. “Ese año, la Generalitat aprovechó la prórroga para aplicar los mayores recortes en sanidad. Ese es el riesgo, que el Gobierno catalán pueda hacer modificaciones sin control parlamentario”, denuncia Rodríguez.

Por su parte, el secretario de Coordinación de los Grupos Institucionales de Ciudadanos y diputado en el Parlamento catalán, José María Espejo-Saavedra, considera que tener unos presupuestos prorrogado "crea una inseguridad juridica y una incertidumbre absoluta". Recuerda que el proyecto económico de la CUP, formación que ha permitido investir a Puigdemont, "es completamente opuesto al de Junts pel Sí. El escenario económico que se avecina puede ser caótico. Es un pacto contra natura que solo desbloquea el nombramiento del presidente y garantiza una mayoría para aprobar leyes de ruptura, pero nada más".