Menú Buscar
La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, con los diputados de la CUP Antonio Baños y Anna Gabriel.

Los 'muertos' del proceso secesionista

Pere Navarro, Antonio Baños, Teresa Forcades o Alicia Sánchez-Camacho son algunos de los políticos damnificados en cinco años de desafío independentista

María Jesús Cañizares
4 min

Cinco años y cuatro elecciones autonómicas resulta traumático para cualquier partido político, obligado a medir reiteradamente sus fuerzas electorales. Pero si encima se le añade un debate secesionista extremadamente polarizado, el resultado puede ser letal. Dan fe de ello dirigentes catalanes forzados a abandonar la primera línea política. Algunos se han reciclado en otro tipo de cargos públicos, mientras que otros se verán obligados a retomar sus carreras profesionales o a esperar nuevos vientos políticos favorables.

El ya exlíder de la CUP, Antonio Baños, es la víctima más reciente de este desafío separatista. Asegura que no se siente cómodo con la decisión de su partido de no investir a Artur Mas presidente de la Generalitat. Durante semanas juró y perjuró que los cuperos nunca apoyarían a un dirigente capitalista y salpicado por los casos de corrupción de Convergència. Pero ahora dice que era preferible no abortar el proceso.

También por propia voluntad –o porque las encuestas electorales le eran adversas-, Alicia Sánchez-Camacho tuvo que renunciar a ser candidata a presidenta de la Generalitat. La popular no acertó con el discurso adecuado para hacer frente al empuje secesionista –Génova tampoco se lo pusio fácil con su estrategia inmovilista- y se vio claramente superada por Ciudadanos. Cedió el testigo a Xavier García Albiol y pasó a ser candidata del PP por Barcelona en las elecciones generales del 20D.

La deriva independentista de Mas forzó la ruptura entre Unió y Convergència, lo que obligó a los democristianos a presentarse en solitario tanto en las autonómicas del 27S como en las generales. No obtuvieron representación en ninguna de las dos y Josep Duran Lleida ha dejado de ser diputado en el Congreso después de 33 años. Las elecciones catalanas de marzo –y las de mayo, si no hay acuerdo para formar gobierno español- ofrecen una nueva oportunidad a UDC.

Teresa Forcades, que colgó los hábitos para entregarse a la fe independentista, tampoco ha salido airosa del proceso. Pretendía ser candidata a la presidencia de la Generalitat el 27S al frente de Procés Constituent, pero la asamblea de esta formación decidió no acudir a esos comicios, truncando así la carrera política de esta polémica detractora de las vacunas.

El debate soberanista en el seno del PSC provocó numerosas renuncias y deserciones, pero la más sonora fue la de su primer secretario, Pere Navarro, cuya defensa del derecho a decidir le creó enemigos dentro en Ferraz. Sustituído por Miquel Iceta al frente del partido, el exalcalde de Terrassa (Barcelona) pudo tener una segunda oportunidad en las generales del 20D, pero Carme Chacón le vetó.

Igualmente fallida ha sido la carrera política de Carme Forcadell, expresidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y que, tras la convocatoria de nuevas elecciones en marzo, se convertirá en la presidenta del Parlamento catalán con una trayectoria más corta: solo tres meses. Diputados de Junts pel Sí como Muriel Casals, expresidenta de Òmnium Cultural, o el cantante Lluís Llach, han tenido idéntica duración. A no ser que sean repescados por ERC o CDC en una próxima legislatura. El tiempo dirá si Artur Mas, que convocará elecciones el próximo lunes, se suma a esa lista de damnificados.