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El primer ministro británico, David Cameron, el martes pasado, en una comparecencia para defender la permanencia del Reino Unido en la UE.

Los británicos huyen de la libra ante el temor a que triunfe el 'Brexit'

La divisa perdería un 20% de su valor frente a las principales monedas en el caso de que ganase la opción de abandonar la Unión Europea

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Mientras toda Europa aguanta la respiración ante el referéndum sobre la permanencia en la UE que este jueves se celebra en el Reino Unido, los británicos se han lanzado a deshacerse de sus libras esterlinas. Los analistas apuntan que un triunfo de los partidarios de la salida de este país de la UE --conocida coloquialmente como Brexit, acrónimo de Britain (por Gran Bretaña) y exit (salida, en castellano)-- podría conllevar una depreciación de la moneda británica de hasta el 20%, un empobrecimiento repentino que muchos no están dispuestos a asumir sin más.

Así, según la Oficina Postal del Reino Unido, en los últimos días se ha registrado un importante aumento de la demanda de euros y dólares en sus sucursales y en internet. La venta global de divisas en el Reino Unido ha aumentado este fin de semana un 74% respecto al mismo período del año anterior. La venta de divisas en sus sucursales ha crecido desde el martes un 49%, si se compara con hace un año. Y en internet el aumento ha sido del 381%.

Empate técnico en las encuestas

El Brexit tendría unas consecuencias difíciles de calibrar, pero todos los analistas apuntan que supondría una seria sacudida para la economía del Reino Unido y del resto de la UE, además de otras derivadas de índole político.

El primer ministro británico, el conservador David Cameron, prometió en 2013 la celebración del referéndum para apaciguar las presiones de los euroescépticos --de otros partidos y del suyo propio-- de cara a las elecciones de 2015. El premier --favorable a la no ruptura con la UE-- estaba convencido de lograr una cómoda victoria en las urnas, pero --al igual que ocurrió con el referéndum sobre la independencia de Escocia de septiembre de 2014-- las encuestas no tienen claro quién ganará este jueves, y todo indica que el resultado será muy igualado.

De hecho, ambas opciones se han ido alternando como favoritas en los sondeos realizados en los últimos dos meses, siempre con muy pocos puntos de diferencia. Solo el salvaje asesinato el pasado jueves de la diputada laborista Jo Cox por oponerse a la ruptura podría haber desequilibrado la balanza a favor de esta opción.

Consecuencias negativas

Los partidarios de la permanencia del Reino Unido en la UE argumentan que el Brexit llevaría al país a una importante recesión económica; supondría el final del acceso sin restricciones a un mercado de 450 millones de consumidores; implicaría un ajuste presupuestario de cerca de 40.000 millones de euros; y conllevaría un repunte de la inflación, además de la citada depreciación de la libra esterlina. Cameron, además, se ha comprometido a negociar con Bruselas un estatus especial para el país que le exima de la paulatina integración comunitaria.

En Escocia, Gales e Irlanda del Norte son mayoritarios los partidarios de la permanencia. Si el Reino Unido decidiese salir de la UE, es probable que hubiese un resurgimiento de los movimientos secesionistas en esos territorios. El nacionalismo escocés ya ha amenazado con un nuevo referéndum independentista en caso de que el Reino Unido abandone la UE.

Los defensores del 'Brexit'

Los favorables a la ruptura --entre ellos, diversos ministros del gabinete de Cameron-- basan sus argumentos en la recuperación de la plena soberanía británica frente a las normativas comunitarias, consideran que, fuera de la UE, el Reino Unido podrá controlar mejor los flujos migratorios, y están convencidos de que se reduciría el desempleo, aumentarían los salarios y mejoraría el Estado del bienestar, maltrecho tras la crisis económica de los últimos años.

Los euroescépticos son muy críticos con el funcionamiento de la UE, a la que ven como una estructura excesivamente burocratizada, poco práctica y absolutamente prescindible.

En todo caso, lo que sí que parece bastante claro es que, pase lo que pase en la votación de este jueves, Cameron dejará como legado político un país mucho más dividido que el que se encontró al llegar al poder.