La lista única 'indepe' para el 21D se hunde entre excusas

El PDeCAT se queda solo defendiendo una candidatura 'de país' para las elecciones autonómicas en Cataluña entre pretextos de ERC y CUP

Marta Pascal, coordinadora general del PDeCAT y defensora de la lista única, ante el Parlament el viernes / EFE
05.11.2017 00:00 h.
6 min

La lista única independentista para las elecciones autonómicas del 21 de diciembre en Cataluña se hunde entre excusas de los partidos. El PDeCAT se ha quedado solo defendiendo una candidatura de país entre pretextos de ERC y CUP, que la rechazan en mayor o menor grado.

La propuesta del partido heredero de CDC, verbalizada el viernes por la coordinadora general, Marta Pascal, ha tenido un corto recorrido.

Una idea convergente

La idea recibió dos espaldarazos iniciales que sugerían que el soberanismo, en efecto, podía concurrir bajo una misma marca al 21D. El primero fue el anuncio desde el exilio del expresidente catalán Carles Puigdemont de que él podría encabezar esa lista.

El segundo apoyo, la misteriosa recogida de firmas on line lanzada ayer y firmada por pesos pesados del entorno neoconvergente como Oriol Amat (exdiputado de JxSí), Miquel Calçada (presentador), el eurodiputado Ramon Tremosa y Miquel Buch, presidente de la Asociación Catalana de Municipios (ACM).

Bofetón de Esquerra

El entusiasmo duró poco. Esquerra descartó de forma elegante reeditar Junts pel Sí en su consejo nacional celebrado este sábado en Barcelona.

Los republicanos lo hicieron mediante un regate al PDeCAT: exigiendo que una lista única incorpore a la CUP y a Podem, dos condiciones casi imposibles de cumplir.

La candidatura "más amplia" que exigió el sábado Esquerra es una quimera porque Podem está en pleno proceso de reorganización interna.

El hachazo de Pablo Iglesias a Albano Dante Fachin, secretario general, y una consulta a los afiliados acabarán, salvo sorpresa, por integrar a la formación morada en Catalunya en Comú (CeC), la marca electoral del diputado en el Congreso Xavier Domènech y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Nueva guerra en la CUP

Por si ello fuera poco, la lista unitaria del PDeCAT se hundirá por su flanco más izquierdoso. La CUP debatió ayer en Perpiñán (Francia) si se presenta o no a los comicios.

Como es habitual en los anticapitalistas, fijarán su posición en una asamblea extraordinaria al límite, como la que terminó en empate para decidir sobre la investidura de Artur Mas en 2015.

Si bien el sector más patriótico (Poble Lliure) opta por una fórmula similar a la planteada por Pascal, los círculos más urbanos del partido defienden no participar en unas elecciones que ven "ilegítimas".

Ello, según las fuentes consultadas, podría acabar en una fórmula de consenso que sea la confección de una candidatura propia a la izquierda de ERC y CeC, quizá arañando algún díscolo de la reconstrucción de Podem.

El calendario lo impide

Asimismo, está la cuestión del calendario. La normativa electoral --con arreglo a la Loreg-- para las autonómicas del 21D fija que las coaliciones deben estar presentadas antes del martes, 7 de noviembre.

Ello descarta por completo a la CUP, que no decidirá hasta el domingo día 12 de noviembre. Por efecto arrastre, Esquerra tampoco se sumará al Junts pel Sí 2.0 si no están los anticapitalistas.

Con esta treta, los republicanos se quitarán de encima a un PDeCAT cuyas expectativas electorales no son para nada halagüeñas.

Sin encaje de bolillos

Según las fuentes consultadas, el PDeCAT lanzó el viernes la idea de la lista única con dos premisas. Puigdemont se presentaría por la provincia de Girona desde el exilio, dejando vacante el número uno por Barcelona, que podría recaer en Oriol Junqueras.

En segundo lugar, el partido que preside Artur Mas planteó la propuesta a los republicanos siempre que no le supusiera un coste muy elevado.

Fuentes conocedoras hablan ahora de que ERC pediría un reparto del 70% para ellos y de un 30% para el PDeCAT, lo que sobrepasaría ese umbral de tolerancia.

'Pinchazo' de Santi Vila

En otro carril de la carrera por las listas está Santi Vila. El exconsejero de Empresa salió de la cárcel el viernes, pero está absolutamente solo. Su partido le ha dado la espalda porque no está preparado para ese cambio de ritmo en la carrera del independentismo.

La operación Vila ha topado con fuerte oposición en las redes sociales, donde el exconseller ha sido atacado. Además, sus amigos en el partido le han dado la espalda y reniegan de su liderazgo. Y la posibilidad de crear una plataforma no tiene visos de prosperar.

Ante esta situación, el exalcalde de Figueres (Girona) ha tomado la decisión de quedarse en Madrid este fin de semana, sólo con la compañía de su pareja. Una plataforma electoral está "descartadísima", a juicio de sus allegados.

Se aproximan días complejos en la política catalana y se ha dado un respiro. O quizás ya no tiene prisa.

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