Menú Buscar
Actuación de unos 'castellers' en la manifestación independentista de la Diada de Cataluña de 2016 / EFE

Letargo de las bases independentistas ante la ley del referéndum

La gran expectación política por la reunión de la Mesa del Parlament que se celebra hoy contrasta con los problemas de la ANC para llenar los tramos de la concentración de la Diada

5 min

La reunión que hoy celebrará la Mesa del Parlamento catalán ha levantado una gran expectación política, aunque en el orden del día no se ha incluido la tramitación de la ley del referéndum. Pese a ello, tanto el Gobierno español como los magistrados del Tribunal Constitucional están en alerta y los grupos de la oposición temen una nueva treta de Junts pel Sí y la CUP para colar esa norma por la puerta de atrás. En paralelo, las bases sociales del procés exudan letargo y, a poco menos de un mes de la Diada, solo se ha llenado un tramo de la gran concentración independentista prevista para el 11 de septiembre.

Hoy se reanuda la actividad en el Parlament con la mirada puesta en una ley que regula el referéndum del 1 de octubre y que fue registrada el 31 de julio en la Cámara catalana. Tal como informó Crónica Global, existe la posibilidad de que, en el último momento, los miembros independentistas de la Mesa decidan incluir esa ley y señalen el Pleno en el que se debe votar en lectura única, es decir, sin debate de los grupos. Así lo prevé la reciente reforma del reglamento del Parlament, impulsada por JxS y la CUP precisamente para habilitar esa vía exprés. Una reforma suspendida por el TC, que también se reúne hoy para analizar el recurso presentado por el Govern contra esa suspensión cautelar.

Alterar el orden del día del Pleno

Otra posibilidad, apuntan fuentes parlamentarias, sería esperar a que se celebre el Pleno y alterar el orden del día para incluir la votación en lectura única de la ley. De esta forma, la respuesta de las instituciones del Estado iría dirigida, no contra la Mesa ya investigada y advertida por el TC, sino contra una ley aprobada, es decir, contra la “soberanía catalana”. En medios parlamentarios se valoran otras dos posibilidades: que se posponga la votación o que la ley del referéndum sea tramitada, no ya como proposición de ley, sino como proyecto del Govern. 

Pero la efervescencia política y mediática que provoca esta norma fundamental del secesionismo catalán no va acompañada de expectación social. Queda poco menos de un mes para que se celebre la Diada, jornada que, desde 2012, es utilizada por los independentistas para sacar músculo. Pero, a día de hoy, los organizadores de la gran concentración prevista en el centro de Barcelona tienen problemas para llenar los tramos.

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) afirma que hasta ahora se han apuntado 50.000 personas, cifra superior a la obtenida el año pasado por estas fechas, pero apenas se han logrado llenar los tramos previstos, como demuestra este gráfico.

diada tramos anc

Inscripciones a los tramos de la concentración de la Diada / ANC

Es cierto que, en ediciones anteriores, las inscripciones se animan a medida que se acerca el 11 de septiembre, pero tratándose de un año supuestamente trascendental, la agitación social es, de momento, nula. Lo demuestran los distintos actos parlamentarios acontecidos en este curso pasado --“días históricos”, según los independentistas--, cuyo seguimiento social a las puertas del hemiciclo ha sido testimonial.

Así, de los 48 tramos de la concentración que tendrá lugar en el cruce del paseo de Gràcia con la calle Aragó, solo se ha llenado uno, el que corresponde a la fila cero, es decir, la que llevarán los políticos. Una tiene concentración alta, dos media y dos tienen poco lleno.

La inscripción a las marchas secesionistas de la Diada organizadas por la ANC ha descendido desde las 485.000 personas inscritas en 2015 a las 342.000 del año pasado.

Las cifras podrían alterarse al alza si la justicia suspende el referéndum. Lo cierto es que, este otoño, la ANC pondrá a prueba su capacidad de convocatoria, fundamental si, finalmente, se opta por hacer una acampada ante el Parlament, como reclaman algunos dirigentes secesionistas.