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Pedro Sánchez (derecha), el líder del PSOE y candidato a la presidencia del gobierno, junto a Pablo Iglesias (izquierda), líder de Podemos.

Las negociaciones de Pedro Sánchez para formar Gobierno entran en su semana decisiva

El socialista tiene que salvar escollos importantes, como la reforma fiscal o el referéndum catalán, si quiere el apoyo de Podemos y Ciudadanos

María Jesús Cañizares
6 min

Las negociaciones para la formación de un nuevo Gobierno afrontan una semana decisiva que culminará el próximo fin de semana con la celebración de una votación de la militancia socialista sobre los pactos de Pedro Sánchez. La investidura está prevista para el día 2 de marzo, pero prácticamente se descarta que el socialista sea investido presidente en primera vuelta y tenga que esperar al día 5.

Previamente, tendrá que asegurarse apoyos suficientes. Se avecinan días intensos, aunque es muy probable que haya un pacto “in extremis”. Todo ello se producirá ante la aparente pasividad del presidente en funciones Mariano Rajoy, ganador en las elecciones y que está convencido –al menos eso es lo que transmite a sus homólogos europeos—de que habrá nuevas elecciones el 26 de junio.

Las líneas rojas de la negociación
Fiscalidad PSOE Reforma integral de la tributación de la riqueza, extensión de los impuestos de sucesiones y donaciones y del impuesto de patrimonio sobre todo el territorio. Aumento de la base imponible del impuesto de sociedades.
Podemos Reforma fiscal que aumente la capacidad recaudatoria del Estado y su progresividad, por la vía del incremento de las bases tributarias y la eliminación de incentivos y beneficios fiscales.
Ciudadanos Modernizar el sistema fiscal, eliminando distorsiones sin subir los impuestos a los que cumplen.
Cataluña PSOE No contempla medidas específicas para solucionar el conflicto catalán. Rechaza un referéndum.
Podemos Impulsar un proceso de referéndum en Cataluña sobre su futuro político. Creación de un Ministerio de Plurinacionalidad.
Ciudadanos No contempla ninguna medida específica, rechaza un referéndum.
Corrupción PSOE Creación de una Oficina de lucha contra el Fraude. Refundir la ley de partidos políticos y la ley de financiación de partidos en una sola ley. Reforzar el papel del Tribunal de Cuentas. Revisar las normas de contratación pública.
Podemos Plan Nacional contra la Corrupción, regulación de las “puertas giratorias”. Creación de una Secretaría de Estado contra la corrupción.
Ciudadanos Supresión de aforamientos  y régimen riguroso y transparente de incompatibilidades. Compromiso previo de limpieza de imputados en listas y cargos.
Reforma constitucional PSOE Desarrollo del sistema federal, supresión de la preferencia del varón en la sucesión de la Corona y reforma del Senado.
Podemos Referendum para que los españoles dedican si quieren reformar la Constitución. Reconocimiento de la realidad plurinacional, reforma del sistema de financiación y articulación de un modelo territorial que dé cabida a la diversidad.
Ciudadanos Un marco constitucional actualizado que garantice la igualdad de todos los españoles en una “España unida y en una Europa unida”.
Reforma laboral PSOE Reducir a tres las modalidades de contrato de trabajo. Supresión de la reforma laboral del PP. Modificación de los contratos a tiempo parcial, supresión del contrato indefinido de apoyo a los emprendedores.
Podemos Derogación de las dos últimas reformas laborales, incremento del salario mínimo hasta los 800 euros al mes. Reforma de la contratación temporal y a tiempo parcial.
Ciudadanos Generalización del contrato único e indefinido con indemnizaciones progresivas por despido según la antigüedad.

Fragmentación

Tras asumir el encargo del Rey de formar Gobierno, Pedro Sánchez ha dado preferencia a Podemos e IU, pero sin olvidar a Ciudadanos, dado que la fragmentación parlamentaria hace difícil cuadrar los números. Sánchez ha aceptado negociar con Podemos, IU y Compromís un programa de investidura, pero la formación de Pablo Iglesias insiste en abordar la composición del futuro Gobierno de coalición, mientras que el PSOE se opone a ello.

Asimismo, en los últimos días han habido avances en las conversaciones de los socialistas con el partido de Albert Rivera, quien se resiste a hablar de preacuerdo. Aunar todas las sensibilidades para lograr un gobierno de coalición con Podemos con el apoyo de Ciudadanos desde fuera, --previa abstención en la sesión de investidura— está resultando un encaje de bolillos. Todos los partidos marcan perfil y se resisten a hacer visibles sus preferencias y concesiones.

A día de hoy, los tres partidos han impuesto líneas rojas en determinadas materias difícilmente salvables, como es el caso de la respuesta al proyecto secesionista catalán. Mientras Podemos defiende la celebración de un referéndum en Cataluña para que los catalanes puedan decidir su futuro. Una propuesta que rechaza frontalmente el PSOE, que se encomienda a la reforma constitucional para apaciguar el conflicto territorial. Así lo hace constar en su documento de trabajo, donde se alude sucintamente al desarrollo del sistema federal. Por el contrario, Ciudadanos se opone a cualquier medida que suponga privilegios territoriales e insiste en una reforma constitucional que proteja la unidad de España.

Más o menos impuestos

La fiscalidad es otro de los escollos de las negociaciones. Tanto PSOE como Podemos defienden un aumento de los impuestos para mejorar la capacidad recaudatoria del Estado. Sin embargo, Ciudadanos no quiere más presión fiscal.

Respecto a la reforma laboral, PSOE y Podemos rechazan el contrato único que defiende Ciudadanos. Y mientras los podemitas pretenden eliminar las dos reformas laborales de PP y PSOE, los socialistas solo proponen eliminar la aprobada por los populares en 2012.

En materia de corrupción, Podemos quiere dar rango institucional a la lucha contra el fraude y crear una Secretaría de Estado, mientras que el PSOE opta por una Oficina de lucha contra el fraude. Ciudadanos pone el acento en la supresión de los aforamientos.