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Toni Comín junto a Marta Rovira (ERC).

Las artimañas de Comín para evitar el reproche parlamentario

El consejero de Salud intentó modificar una moción sobre transporte sanitario minutos antes de ser debatida, a pesar de que le había dado el visto bueno

María Jesús Cañizares
3 min

Nunca es grato para un responsable político rendir cuentas en el Parlamento catalán sobre su gestión. De ahí el juego de pactos que se genera en torno a mociones y resoluciones, consistente en lograr mayorías que impidan o mitiguen esos reproches de la oposición.

En el último pleno celebrado en la Cámara catalana, el consejero de Salud de la Generalitat, Toni Comín, intentó modificar una moción sobre transporte sanitario minutos antes de que fuera votada, pese a que la iniciativa había sido ya pactada entre todos los grupos parlamentarios. Incluso contaba con el visto bueno de la diputada de Junts pel Sí (JxSí) Montserrat Candini, encargada de exponer el punto de vista de la coalición que da apoyo al Govern.

'In extremis'

La actitud del consejero dejó atónito a Ciudadanos, el grupo que proponía la iniciativa. La cortesía parlamentaria rechaza este tipo de vetos de última hora. Pero a pesar de la intentona 'in extremis' de Comín y los votos en contra de JxSí en algunos puntos, el texto salió adelante. La moción insta al Govern a garantizar el transporte sanitario a nivel territorial, así como su eficacia y servicio de calidad.

Persona que genera simpatías, el papel de 'poli bueno' que ejerce Toni Comín se ha convertido en la comidilla de los mentideros sanitarios. En contraposición a su antecesor, Boi Ruiz, que se había granjeado enemistades en el sector, el nuevo consejero de Salud ha hecho de su falta de experiencia virtud. Y mientras él asume un rol más contemporizador, le deja la tarea más ingrata --la de la gestión técnica y negociadora-- a sus hombres de confianza, como David Elvira, director del Servei Català de la Salut, o Albert Serra, secretario general del departamento. "Comín se ha reservado un papel más electoral, más ideológico, lo que en ocasiones puede resultar frívolo", apuntan fuentes parlamentarias.

Las cuotas políticas permitieron a Comín ocupar un cargo que, aseguran, estaba reservado a Marina Geli, que ya fue titular de Salud con el Gobierno tripartito. Tras desmarcarse de su partido, el PSC, Geli se arrimó a ERC. Pero la opción de Comín refuerza la tesis de que en la mente de Artur Mas y Oriol Junqueras no estaba la formación de un 'gobierno de los mejores', sino la de un 'ejecutivo instrumental' llamado a lograr la independencia en 18 meses. Un plazo en el que muy pocos creen en Palau.