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Albert Batalla (La Seu d'Urgell), Marc Castells (Igualada), Miquel Buch (Premià), Carles Puigdemont (exalcalde de Girona), Mercè Conesa (Sant Cugat) y Daniel Cornellà (Celrà).

La revuelta de los alcaldes de CDC

Los líderes municipales, con Puigdemont al frente, piden paso en la refundación de Convergència. Conocen el partido y forman parte del relevo generacional, dos importantes bazas

María Jesús Cañizares
4 min

¿Refundación o nuevo partido? La militancia convergente ha hablado y descarta que el futuro de Convergència pase por un simple maquillaje. El congreso de CDC, previsto para los días 3, 4 y 5 de junio, apunta a una catarsis en la que el poder municipal está llamado a jugar un papel clave. Si hasta ahora los movimientos territoriales apuntaban solo a la dirección del partido, la reciente declaración de intenciones de Carles Puigdemont, quien no descarta ser candidato a la presidencia de la Generalitat si no acaba el trabajo encomendado por Artur Mas, ha otorgado a los líderes municipales de CDC un protagonismo sin precedentes.

Renovación de las listas

En las muncipales de 2007, explican fuentes convergentes, CiU llevó a cabo una profunda renovación de las listas electorales con la designación de jóvenes dirigentes territoriales. Nueve años después, consumada la ruptura con UDC, esos cabezas de lista acumulan experiencia y poder en las asambleas locales, y representan el relevo generacional frente a la vieja guardia.  Además, representan a zonas del interior donde Convergència todavía tiene predicamento, en comparación con un área metropolitana en la que el partido no ha podido penetrar. Y han tenido un papel muy activo en la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI). Por todo ello, piden paso.

Puigdemont, exalcalde de Girona, fue elegido presidente contra todo pronóstico, pero en los últimos meses se ha rodeado de una guardia pretoriana municipal formada, entre otros, por la alcaldesa de Sant Cugat del Vallès, Mercè Conesa; el alcalde de Tortosa, Ferran Bel, o el alcalde de Igualada, Marc Castells, para tomar posiciones en una formación en la que parece imponerse la bicefalia, es decir, la división del liderazgo entre el candidato a la presidencia de la Generalitat y un hombre (o mujer) fuerte en el partido.

Movimientos precongresuales

Los nombres que han sonado con más fuerza para coger las riendas de CDC son Germà Gordó, Jordi Turull y Josep Rull, aunque éste decidió hace tiempo dedicarse en exclusiva a su labor como consejero de Política Territorial de la Generalitat. Sin embargo, todos ellos mueven hilos municipales con la finalidad de colocar a personas de su confianza en puestos clave de CDC si, finalmente, logran hacerse con la dirección del partido.

Rull confía en Conesa como posible secretaria general –si es que se mantiene ese nomenclátor—mientras que Gordó, que se postula para ese puesto, tiene peso en la agrupación de Barcelona, donde comienza a sonar el nombre de Santi Vila, exalcalde de Figueres y actual consejero de Cultura, como futuro sucesor de Xavier Trias como alcaldable por Barcelona. Vila cuenta con un fiel aliado, el presidente de la Diputación de Girona, Pere Vila.

Nova Barcelona, Moment Zero...

Gordó y Vila tienen en común un talante liberal y cristiano –cuentan con el apoyo de la plataforma Nova Barcelona--, frente al perfil social demócrata de Rull y Conesa, apoyados por la consejera de Presidencia, Neus Munté.

Por su parte, Turull es el candidato del sector liberal de CDC, es decir, de Artur Mas, Francesc Homs y Lluís Corominas, éste último también con pasado municipal: fue nombrado alcalde de Castellar del Vallès en 1992 y reelegido con mayoría absoluta en dos ocasiones más.

El protagonismo municipal no termina ahí. El  alcalde de Premià de Mar y presidente de la Associació Catalana de Municipis, Miquel Buch, es un valor en alza en el partido identificado con Turull y con el movimiento Moment Zero.