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Donald Trump, futuro presidente de Estados Unidos / EFE

La resignación por la victoria de Trump inunda la prensa de Estados Unidos

Los grandes diarios mantienen su actitud crítica frente a la campaña y el mensaje populistas del candidato republicano

5 min

“Trump triunfa”. El New York Times y The Washington Post están de acuerdo desde sus aperturas digitales. Optan por ser directos para sortear admitir el fallo de sus proyecciones. El próximo presidente de Estados Unidos será Donald John Trump. Hechos incuestionables, resultado de las elecciones más ajustadas y peor pronosticadas de la historia reciente de EEUU.

El consenso se extiende al considerar la de Trump una victoria “sorprendente”, tanto en el New York Times (NYT ) como en The Washington Post (WP) y The Wall Street Journal (WSJ). Las proyecciones de los últimos días –y de toda la campaña– han errado al predecir que Hillary Clinton ganaría y obligan a cuestionar hasta qué punto las grandes cabeceras siguen representando el sentir de la mayoría de la población. Al menos, del electorado.

Carga contra una campaña populista

La sorprendente victoria es “la culminación de una campaña que ha desafiado las expectaciones y convenciones en todo momento, y que ha reavivado legiones de americanos agraviados en un ruidoso repudio al status quo”, resume The Washington Post.

El NYT no se queda atrás al calificar la campaña del magnate de “explosiva, populista y polarizada” que “ha apuntado de forma implacable” contra las instituciones y al funcionamiento tradicional del establishment así como “contra el ideal de la democracia americana”.

Aun así, contra Trump

Tras el anuncio obligado del que será el 45º presidente de EEUU, el despecho se abre paso en la prensa estadounidense. Las acusaciones a Trump se suceden en todas las versiones digitales de los periódicos: de racista y xenófobo, a misógino y brabucón. Todos los adjetivos ilustrados por anécdotas recientes que dan fuerza a cada argumento.

La promesa de un muro en la frontera de EEUU con México, una obra que hará pagar a los propios mexicanos; las amenazas a Clinton de “meterla en la cárcel” por enviar emails oficiales desde su servidor privado; el vídeo en el que el propio magnate relata cómo agarra de sus partes íntimas a mujeres que no conoce para besarlas sin su consentimiento.

La teoría de la conspiración

La autoproclamada “prensa independiente” de Estados Unidos, se alza en teoría liberada de poderes políticos. Pero lo cierto es que a lo largo de esta campaña poco convencional, los periodistas se han alineado con Clinton. Entre las razones, además de los mencionados agravios a minorías y mujeres, cabe añadir que Trump ha puesto grandes trabas a los periodistas en su cobertura informativa.

La comunicación con el equipo de campaña no ha sido difícil sino imposible para muchos medios de comunicación. La denegación de acreditaciones a corresponsales extranjeros, echar de la sala a periodistas hispanos de renombre por hacer preguntas incómodas o la amenaza con cerrar el Washington Post han puesto en pie de guerra a los periodistas.

La hija pródigo de Wall Street

La prensa de las élites ha aupado a Clinton durante más de un año. Lo hizo en las primarias frente a su rival, el senador Bernie Sanders, que se define como socialdemócrata a la europea (defensa de “lo público”, incluido sanidad y educación, y de un sistema de pensiones) y que resultó demasiado progresista para la cuna del capitalismo.

Pero a Clinton no le ha bastado con ser la hija pródigo de Wall Street. No ha sido capaz de empatizar con jóvenes, inmigrantes, latinos, afroamericanos y no ha cultivado suficiente una base sólida. Hillary Clinton no será la primera mujer presidenta. Pero Estados Unidos ha hecho historia igual: tendrá a su primer presidente populista.