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La pitada al himno en la Copa ratifica que el independentismo se basa en el odio a España

Se desmonta el discurso de algunos dirigentes independentistas, como Artur Mas y Oriol Junqueras, cuando una y otra vez aseguran que sus planes rupturistas no van contra el Estado

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Miles de aficionados -la inmensa mayoría de los asistentes al Camp Nou- han dedicado este sábado una estruendosa pitada al himno nacional y al Rey Felipe VI en los momentos previos a la final de la Copa del Rey disputada entre el F.C. Barcelona y el Athletic Club de Bilbao.

De esta forma se ratifica que el proyecto secesionista que promueven los partidos independentistas catalanes y vascos no es tan respetuoso como quieren hacer ver sino que se basa fundamentalmente en el odio a España.

El independentismo no va "contra España"

La casi unánime pitada y los numerosos gestos ofensivos hacia los símbolos españoles realizados este sábado en el Camp Nou desmienten de forma contundente los discursos de algunos dirigentes independentistas, como el presidente de la Generalitat y de CiU, Artur Mas, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, cuando una y otra vez aseguran que sus planes rupturistas no van "contra España".

De hecho, como se puede ver en las imágenes, el propio Mas -situado junto al Rey- no ha podido evitar esbozar una ligera sonrisa durante la pitada. Ni han faltado las risas y los comentarios jocosos de los comentaristas que realizaban la transmisión para TV3. También se han coreado gritos de "independencia" en el minuto 17.14.

De nada han servido los llamamientos al respeto a los símbolos -por muy ajenos que puedan sentirse- realizados por múltiples personalidades y entidades de la sociedad civil, como SCC, o por diferentes deportistas españoles (incluido Pau Gasol). Tampoco han hecho efecto las advertencias de la Comisión Antiviolencia ni del Consejo Superior de Deportes, alertando de posibles sanciones. El independentismo y el nacionalismo ha mostrado, de nuevo, cuál es su verdadero rostro.

El "corte de mangas" de Homs al himno

Esta es la tercera vez en los últimos años en que nacionalistas catalanes y vascos dedican una descomunal pitada al himno español durante una final de Copa.

La anterior ocasión ocurrió en el estadio Vicente Calderón, en Madrid, en el año 2012. Y previamente, en 2009, durante la final disputada en el estadio de Mestalla, en Valencia, se produjo un espectáculo similar.

En esa oportunidad, además, entre los que más énfasis pusieron en demostrar su odio a los símbolos españoles se encontraban el actual eurodiputado de CDC, Ramon Tremosa, y el portavoz de la Generalitat y consejero de la Presidencia autonómica, Francesc Homs. Según recogió en su momento El Periódico, Homs "homenajeó al himno con un corte de mangas".

La pitada de este sábado, en cambio, ha contado con el aval previo de la futura alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien esta misma semana justificaba la ofensa apelando a "la libertad de expresión".

Silbatos al himno y al Rey

Por otra parte, el boicot a los símbolos españoles de este sábado no ha sido una acción espontánea. Diversas entidades independentistas han repartido miles de silbatos a las puertas del estadio y han difundido un manifiesto titulado "Por la pitada al himno español y a Felipe de Borbón".

El texto, que insta a "dejar de ser súbditos" porqué "nos quiere humillar", ha sido suscrito, entre otros, por Catalunya Acció, Sobirania i Progrés, el CADCI, la Plataforma pel Dret a Decidir, International Comission of European Citizens, la Fundació President Macià, Ara o Mai y Catalunya diu Prou.

Desde Catalunya Acció, la entidad presidida por Santiago Espot, han dejado claro cuáles son sus pretensiones. "De España no queremos nada, ni el aire que hemos de respirar", señalan en un comunicado, en el que instan a pitar "hasta que les revienten las orejas".

Una pedagogía del odio que viene de lejos

En cualquier caso, la pedagogía del odio a España cultivada por el nacionalismo y el independentismo catalán es habitual y viene de lejos. Los ejemplos son numerosos. Basta con recordar el simposio 'España contra Cataluña: una mirada histórica', organizado en diciembre de 2013 por Instituto de Estudios Catalanes (IEC) con el aval de la Generalitat.

En febrero pasado, el Ayuntamiento de Solsona -en manos de ERC- organizó un carnaval que se convirtió en un alegato violento contra "los españoles" y en una apología del independentismo más radical, incluyendo una inaudita retransmisión a través de la red de televisiones locales de Cataluña.

En abril, durante un acto organizado por la ANC, Òmnium Cultural y la AMI en el Palau Sant Jordi, se lanzaron vivas a la organización terrorista independentista Terra Lliure desde el escenario.

TV3 equipara a España con un maltratador

TV3 constituye un capítulo aparte. En un reciente documental, la televisión de la Generalitat no dudó en equipararla con un maltratador para promocionar el proyecto secesionista de Mas y Junqueras.

La televisión autonómica también ha equiparado a Rajoy con Hitler, y a varios ministros con dirigentes nazis. Eso sí, siempre en tono jocoso. En ninguno de los dos casos el CAC estimó que TV3 se hubiese ultrapasado en sus funciones como televisión pública.

"Muera España" y quema de banderas

En enero del año pasado, el Ayuntamiento de Barcelona dedicó una plaza al creador de la estelada, Vicenç Albert Ballester Camps. Ballester firmaba sus escritos con el acrónimo VICIME, que significaba: "Viva la independencia de Cataluña y muera España". La decisión de homenajear a Ballester recibió el apoyo de CiU, ICV-EUIA y ERC.

También hay que destacar que es costumbre quemar banderas españolas en las manifestaciones de los grupos independentistas más radicales en la Diada del 11 de septiembre y en otras celebraciones (1, 2, 3, 4, 5 y 6)

Adoctrinamiento a menores en el odio

Pero el odio a España también se inculca en la escuela, como se pudo comprobar en el polémico reportaje realizado en 2012 una escuela en Deltebre (Tarragona), donde los menores eran adoctrinados en el independentismo.

Años antes, en 2006, la Plataforma Pro Seleccions Esportives Catalanes, entidad generosamente subvencionada por la Generalitat, lanzó un spot en el que un niño con la camiseta de la selección española obligaba a otro a quitarse la camiseta de la selección autonómica de Cataluña si quería jugar con ellos. La justicia sentenció que el anuncio -que había recibido el aval del CAC- incitaba a la discriminación.

Tras la clamorosa pitada contra el himno, solo cabe esperar para ver si la Generalitat -aficionada a llevar a los tribunales manifestaciones de supuesto odio "por motivos de nacionalidad"- o el Síndic de Greuges -dedicado últimamente a denunciar ante la Fiscalía los nombres ofensivos que ponen a los caballos en Ciudad Real- también actúan de oficio contra esta flagrante incitación al odio.