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Imagen de un colegio electoral de Barcelona.

La participación supera la de 2011, pese a la corrupción y los incumplimientos de programas

Aumenta la asistencia a las urnas en todas las comunidades autónomas, en especial en Cataluña donde sube cinco puntos

J. R.
2 min

El Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) casi clavó su previsión de participación, que situó en el 75%, y al final ha sido del 73%, tres puntos por encima de los comicios de 2011. 

En el caso concreto de Cataluña, la asistencia a las urnas ha sido algo menor que en la media española: 71%. En las autonómicas, fue del 77,4%. 

Agotamiento

Quizá sea producto del cansancio de los catalanes por las sucesivas convocatorias y de la decepción que pueda haber causado entre los votantes soberanistas el aparente callejón sin salida en que ha quedado la formación del nuevo Govern. 

Con todo, supera el 65% de las generales de 2011, como ocurre en casi todas las autonomías. En el País Vasco, ha subido cuatro puntos; en Madrid, cuatro; y en Andalucía, casi tres. 

De los escándalos de corrupción y del continuo incumplimiento de los programas electorales hubiera podido esperarse más distanciamiento de los ciudadanos de todas las comunidades autónomas. 

Vuelve el interés

Parece que, pese a todo, el interés de los ciudadanos por los asuntos públicos ha ido en aumento en los últimos años. Así podría interpretarse del espacio creciente de la política en los medios de comunicación, en especial de la televisión. 

Desde la década de los 80 en que triunfaron programas como La clave, las televisiones sólo habían prestado atención a la actividad política en los informativos. El gran éxito de los debates de La Sexta ha llevado a las demás cadenas, incluso TVE, a programar espacios dedicados al debate de estas cuestiones con gran participación. 

De hecho, los partidos clásicos han acusado a los dos políticos emergentes --Albert Rivera y Pablo Iglesias-- de ser producto de la televisión, una acusación exagerada, pero que tiene que ver con la gran presencia de ambos en los platós.