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El presidente del grupor parlamentario de CSQP, Lluís Rabell, en una rueda de prensa en el Parlamento catalán.

La oposición recuerda que fue Artur Mas quien propuso a De Alfonso

La grabación de la conversación entre el director de la OAC y el ministro de Interior interrumpe la tregua parlamentaria ante el 26J

María Jesús Cañizares
2 min

El caso de las grabaciones de la reunión del director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), Daniel de Alfonso, y el ministro de Interior, Jorge Fernández, ha convulsionado la vida parlamentaria en una semana inactiva debido a las elecciones generales del 26J. La convocatoria de la Comisión de Asuntos Institucionales de la Cámara catalana para mañana condicionará la agenda de campaña y ha provocado la reacción de los grupos con representación parlamentaria.

El presidente del grupo parlamentario de CSQP, Lluís Rabell, ha recordado que fue el expresidente catalán Artur Mas quien propuso a De Alfonso, por lo que ha invitado a CDC a reflexionar al respecto, pues “como diría Esperanza Aguirre, les ha salido rana”. Rabell ha pedido la dimisión de los dos implicados en las conversaciones y ha asegurado que Fernández "tiene una larga trayecroria de actitudes antidemocráticas".

"La guerra sucia es corrupción"

La diputada de la CUP, Mireia Boya, ha dicho que “la guerra sucia es corrupción”, por lo que ha pedido la dimisión de De Alfonso y Fernández por actuar en contra del independentismo. “Las cloacas del Estado se deben derribar”, ha dicho, tras recordar, al igual que CSQP, que fue el expresidente Mas quien propuso a De Alfonso.

La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, afirma que “es absolutamente incompatible ser ministro del interior y utilizar dicha responsabilidad para intentar perjudicar a los partidos de la oposición”. En su opinión, “utilizar los instrumentos del ministerio para intentar hacer una guerra sucia contra otros partidos políticos es muy grave e intolerable”.

La candidata del PSC por Barcelona en las elecciones generales, Meritxell Batet, afirma que Fernández y De Alfonso, "deberían presentar su dimisión y, si no, deberían ser cesados". Ha advertido de que "lo que está en riesgo es el propio sistema democrático y la credibilidad de un gobierno".