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Artur Mas, en la apertura del congreso de refundación de CDC.

La militancia se rebela contra el autoritarismo de Artur Mas

Las bases canalizan su rechazo al omnipresente expresidente cuestionando el nomenclátor propuesto para el nuevo partido

María Jesús Cañizares
5 min

"Habrá noche de cuchillos largos", aseguraba un miembro de las bases convergentes. Ha nacido un nuevo partido, pero el liderazgo será ejercido por una misma persona, Artur Mas, quien no solo quiere imponer una presidencia bicéfala, sino también controlar a los miembros de la nueva ejecutiva. "El proceso abierto a la miltancia ha sido una farsa", explicaba un asistente al cónclave que se celebra este fin de semana. Los militantes han canalizado su malestar con su rechazo a los nombres propuestos por el aparato de la antigua CDC, Més Catalunya y Catalans Convergents, lo que ha obligado a posponer la votación hasta mañana para impedir así que se visualizara el primer revés del embrionario partido. Una rebelión sin precedentes en la formación de Mas. Mal comienzo.

Mayte Rivero, presidenta de la Mesa organizadora del congreso de refundación, ha admitido que “las propuestas no han agradado y al ver que la gente no estaba cómoda con los nombres, hemos decidido cambiar el orden del día y crear una comisión para decidir el nombre”. Por ello, el congreso pasa de tener dos ponencias a tres, por lo que se analizarán todos los nombres lanzados a lo largo del proceso de participación de la militancia. Rivero asegura que la dirección no se ha sentido desautorizada.

El expresidente de la Generalitat ha inaugurado esta noche el congreso del nuevo partido, tras la disolución más oficiosa que oficial de CDC. Su intervención ha dejado claro que seguirá siendo el líder de la nueva formación, algo que ha provocado malestar y fugas en la militancia, tal como avanzó Crónica Global. Las bases estaban convencidas de que en la nueva etapa se asistiría a un proceso de renovación real. Pero Artur Mas aspira a presidir otra vez el partido y controlar a los miembros de una nueva ejecutiva formada por 12 personas, en la que no habrá secretaría general. El dirigente soberanista impone a Neus Munté como vicepresidenta, una novedad puramente estética, pero que abunda en esa "manu militari" tan criticada.

Aficionado a los símiles náuticos, Mas ha hablado de nuevo de barcos que zarpan hacia Ítaca. “El partido no nace de la nada. Hace 40 años el país estaba por reconstruir tras guerras y dictaduras. Ahora hemos aprendido a hacer política y el país está reconstruido”, ha dicho el expresidente catalán. Pero queda mucho por hacer, pues el objetivo es lograr un “Estado soberano e independiente, que tejerá las interlocuciones necesarias en Europa. Un partido que nace con vocación de centralidad social, aglutinador de distintas sensibilidades”.

Gritos de "independencia"

Mas ha subrayado la necesidad de constituir “un partido consistente y atractivo, robusto y flexible, que transmita ilusión y esperanza”. En definitiva, “un partido nuevo para un nuevo país, ese es el reto decisivo. No se trata solo de lograr un Estado catalán, sino cómo utilizaremos los instrumentos que permitan un país no solo nuevo, sino bueno”.

Artur Mas ha concluido su intervención citando a Prat de la Riba y Macià, y exclamando “Visca Catalunya”, mientras los asistentes coreaban “independencia”.

Intervenciones críticas

A continuación, se ha procedido a la elección del nombre de la nueva Convergència. El 65% de los militantes se había pronunciado previamente a favor de mantener el nomenclátor del viejo partido, según ha explicado Jordi Cuminal, responsable de Comunicación de CDC y del diseño de los nombres propuestos. Los 3.000 asistentes al cónclave convergente debían elegir entre dos opciones: Més Catalunya y Catalans Convergents. El debate fue más intenso de lo previsto, pues pidieron la palabra varios dirigentes, entre ellos Marc Guerrero, representante de Llibergència, que fue muy aplaudido. Aviso a navegantes (nunca mejor dicho). También fue aplaudida la intervención de Teresa Pitarch, alineada con el sector de Germà Gordó, que ha propuesto el nombre de Convergents. Ante la falta de consenso, los responsables del congreso han decidido posponer la votación para mañana.

Otra de las intervenciones críticas ha sido la de la alcaldesa de Sant Cugat del Vallès, Mercè Conesa, identificada con el sector que controla Josep Rull.

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