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La Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) se trasladó a la Zona Franca.

La Hacienda catalana abre la mano para fichar a nuevos funcionarios

La Agencia Tributaria de Cataluña flexibiliza la incorporación y promoción interna para ampliar el cuerpo tras dos intentos fallidos anteriores

3 min

La Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) necesita ampliar personal. Lo necesita porque, si aspira a convertirse en la Hacienda catalana cuándo se proclame la independencia, no tiene suficiente con su actuales 350 empleados, y porque el refuerzo de plantilla fue uno de los principales argumentos para mover a los trabajadores desde la calle Fontanella, en el centro de Barcelona, a las afueras de la ciudad, en un controvertido plan de mudanza. Tras dos intentos fracasados, el Gobierno catalán intenta por tercera ocasión fichar nuevos funcionarios fiscales.

Finalmente, el Ejecutivo de Carles Puigdemont ha optado por flexibilizar al máximo los criterios de acceso y promoción interna al cuerpo de inspectores fiscales mediante un nuevo reglamento que “regula el contenido general de las pruebas de acceso”, tal y como indica el acuerdo del gobierno del pasado martes. 

Más poder al órgano de selección

De entrada, da vía libre al “órgano que convoca los procesos selectivos para el acceso a los cuerpos tributarios” a abrir concursos de oposición o no para promocionar a los trabajadores. Se abre la puerta de esta forma a que los interinos tengan más facilidades para escalar en la organización sin tener que crear una plaza pública para ello, y se propicia que los propios funcionarios puedan participar en estos procesos sin marcar requisitos de escalas laborales o la necesidad de estar en activo en el cuerpo.

También ofrece más facilidades a la hora de incorporarse al cuerpo --“potencia la seguridad del aspirante”, indica el Ejecutivo en su acuerdo-- y se incluye el criterio de “reserva de nota”. Es decir, que los resultados que los aspirantes obtengan en las distintas fases de un proceso selectivo de la ATC se guardarán para las siguientes convocatorias, para hacerlas “más atractivas”. 

Dos intentos fallidos

El Gobierno catalán intentó en dos ocasiones en la anterior legislatura, con Artur Mas en la presidencia, reforzar el personal de la Hacienda catalana.

El problema, según fuentes internas de la compañía, fue que la dirección de la organización falló al plantear los criterios de la convocatoria de plazas de personal interino y los requisitos finales fueron tan altos que menos de 10 personas culminaron con éxito el proceso de selección. El objetivo del procés es pasar de los 350 actuales a 900 empleados de la Hacienda catalana al acabar los 18 meses de gobierno pactados con la CUP.