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El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, antes de la rueda de prensa que ha ofrecido tras su reunión con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. / EFE

La fecha de investidura no aleja el fantasma de elecciones en Navidad

Máxima presión de PP y Ciudadanos sobre el PSOE, cuyos votos son imprescindibles para que Mariano Rajoy sea presidente el 30 de agosto

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Detrás del mal humor exhibido por Mariano Rajoy, muy criticado por los periodistas, tras reunirse con Albert Rivera se esconde una realidad tozuda. Ésta es, la ausencia de una mayoría que convierta al líder del PP en presidente. Hay fecha de investidura, sí, el 30 de agosto. Y pacto con Ciudadanos, tras varios días de tira y afloja entre ambas formaciones. Pero Rajoy necesita de, como mínimo, la abstención del PSOE para superar esa sesión plenaria que se celebrará en el Congreso. De ahí que el anuncio solemne efectuado por la presidenta del Congreso, Ana Pastor, respecto a la fecha de la investidura no haya alejado el fantasma de unas nuevas elecciones, que serían las terceras en un año. Se baraja el 25 de diciembre como posible cita electoral, lo que otorga al dirigente popular suficiente margen de maniobra para negociar y marca distancias con la resaca de las elecciones vascas y gallegas que se celebrarán el 25 de septiembre.

Arrancan las negociaciones

Mañana arranca la negociaciones entre los equipos de PP y Ciudadanos, después de que Rajoy haya cumplido los dos requisitos de Rivera: señalar la fecha de investidura y firmar un pacto anticorrupción. Pero, en paralelo, el líder popular intentará de nuevo convencer a Pedro Sánchez de la necesidad de evitar unas terceras elecciones. Apelará, como ya ha hecho hoy Rivera, a su sentido de Estado. Algo que otros dirigentes socialistas han invocado en el marco de esa guerra interna, casi permanente, existente en el PSOE. Oficialmente, los barones hacen piña con Sánchez respecto a ese reiterado “no” a la investidura de Rajoy. Pero las voces favorables a una abstención, esto es, a una demostración de responsabilidad, se hacen oír. Pero pasar a la oposición supone para Sánchez un torpedo en la línea de flotación de su cuestionado liderazgo y un balón de oxígeno para las aspiraciones de la andaluza Susana Díaz. El tiempo dirá si hay una tercera vía --¿Eduardo Madina?--

El secretario general dice “no” a Rajoy, pero también a Pablo Iglesias, quien hoy mismo ha desvelado que, en conversación telefónica, había acordado con el socialista el inicio de negociaciones si el candidato del PP fracasa. Sánchez niega que exista ningún tipo de acuerdo.