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Anna Gabriel (CUP), Albano Dante Fachin (Podemos) y Oriol Junqueras (ERC), en el acto de la izquierda celebrado en Sant Boi de Llobregat / EFE

La Diada arranca dividida

La exclusión de CDC del acto organizado por ERC, Podemos y CUP evidencia la fractura del mundo secesionista en vísperas de un 11 de septiembre desmovilizado

09.09.2016 21:06 h.
4 min

Un mal comienzo. La exclusión de CDC del acto organizado por ERC, Podemos y CUP en Sant Boi de Llobregat (Barcelona) no solo evidencia la fractura del mundo independentista en vísperas de una jornada tan señalada como la Diada, sino movimientos estratégicos en una izquierda que ya toma posiciones preelectorales y reivindica un "catalanismo popular y de izquierdas".

Este acto político celebrado en Sant Boi, impulsado por las secciones de los tres partidos, coincide con el 40 aniversario de la primera celebración de la Diada tras la muerte del dictador Francisco Franco que tuvo lugar en este municipio. Han asistido el presidente de ERC, Oriol Junqueras, y los dirigentes de la CUP y Podemos, Anna Gabriel y Albano Dante Fachin, respectivamente. Un tridente que visualiza los movimientos de una izquierda soberanista que, con Ada Colau en la sombra, apunta maneras en el futuro escenario catalán. En su intervención, Fachin arremetió contra el "neoliberalismo" que pretende "apropiarse" del derecho a decidir, en alusión a CDC.

Malestar convergente

Ha intervenido el exdirector de los Mossos d'Esquadra, Miquel Sellarés, organizador de aquella multitudinaria manifestación de 1976, y ha contado con la participación de los representantes sindicales catalanes de UGT, CCOO, COS e Intersindical-CSC. El lema de la concentración es "Que la prudencia no nos haga traidores", frase del recientemente fallecido Jordi Carbonell, ponente en aquella celebración de hace 40 años. Un millar de personas asistieron a este acto.

Esta movilización viene precedida de furibundos ataques de los antiguos convergentes, que se han sentido excluidos de esta celebración. Tal es el malestar que esta primera exhibición de fuerza del tripartito de izquierdas ha causado en el Partit Demòcrata Català (PDC) que el sector duro de esta formación --encabezado por Reagrupament, escisión de ERC-- prepara abucheos contra la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que acudirá el domingo a la manifestación independentista convocada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural. Una manifestación que este año tiene un formato descentralizado, pues se celebrará simultáneamente en cinco puntos de la geografía catalana --Barcelona, Tarragona, Lleida, Salt y Berga--. Se esta forma, se pretende disimular una previsible desmovilización pues, pese al bombardeo mediático de los organizadores, este año han confirmado su asistencia 340.000 personas frente a las 500.000 de años anteriores.

El presidente se manifiesta

Tanto el expresidente catalán Artur Mas, como su sucesor, Carles Puigdemont, han anunciado también que acudirán a la manifestación secesionista. De esta forma, el exalcalde de Girona se desmarca de lo que había sido tradicional en Mas cuando estaba al frente de la Generalitat y prefería no manifestarse debido a su cargo institucional.

Quienes también se desmarcan, en este caso de la Diada oficial, son PP y Ciudadanos, que han organizado actos paralelos en clave muy festiva. Los populares se reunirán el domingo por la mañana en un acto en el que el deportista Jesús García Bragado, que además es concejal del PP en Sant Adrià de Besós, leerá un manifiesto. Por su parte, los dirigentes de la formación naranja han organizado una paella popular en Premià de Mar (Barcelona).

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