Josep Maria Bartomeu, junto a su equipo, tras ganar las elecciones a la presidencia del FC Barcelona

Josep Maria Bartomeu, junto a su equipo, tras ganar las elecciones a la presidencia del FC Barcelona

Política

La derrota de Laporta, ¿un mensaje a navegantes de cara al 27S?

La victoria de Bartomeu no garantiza la neutralidad política del Barça, pero su equipo es ideológicamente transversal y se aleja de la radicalidad independentista que encarna Laporta.

19 julio, 2015 03:50

La contundente victoria de Josep Maria Bartomeu en las elecciones a la presidencia del F.C. Barcelona celebradas este sábado tiene diferentes lecturas. Una de ellas, sin duda, sería en clave de la situación política que se vive actualmente en Cataluña.

Su principal rival, Joan Laporta, encarna el independentismo más radical. Laporta ha sido en los últimos años uno de los paladines del secesionismo más radical, antes incluso de que Artur Mas se lanzara a la desesperada por esa senda. Y, según las encuestas, era el candidato preferido entre los simpatizantes de ERC. Su derrota es, también, una derrota de esas opción política.

Un equipo con gran transversalidad política

No es que Bartomeu haya sido precisamente beligerante contra el independentismo. De hecho, en 2013, cuando él era vicepresidente deportivo del Barça, el Camp Nou acogió el 'Concert per la llibertat' y la 'Via catalana per la independència' también atravesó el estadio. Además, el jueves pasado -al igual que los otros tres candidatos- suscribió un manifiesto por el que se compromete a adherir al F.C. Barcelona a “la hoja de ruta” independentista del 27S.

Sin embargo, en el equipo que acompaña a Bartomeu, pese a ser de una gran tranversalidad política, no prima el independentismo. Los dos máximos exponentes de posturas nacionalistas son Carles Vilarrubí, hombre muy próximo Mas, y el anterior vicepresidente, Jordi Moix. Pero Emilio Rousaud o Javier Bordas están muy alejados del secesionismo. Y en una zona más templada y neutral podrían situarse figuras como el empresario Didac Lee o la propietaria del grupo constructor y de infraestructuras Assignia, Susana Monje.

Maniobras del mundo empresarial para evitar la radicalización

Con el triunfo de este equipo no se garantiza la neutralidad del futuro Barça, pero si que se frene un decantamiento político hacia tesis desacomplejadamente independentistas como sí hubiera sucedido de triunfar la candidatura de Joan Laporta o la de Agustí Benedito.

Este riesgo a adoptar posiciones más radicales era, además, una de las preocupaciones del entorno blaugrana vinculado al mundo de los negocios (patrocinadores, proveedores, bancos...). De forma discreta, ese ámbito de influencia ha intentado impedir que Bartomeu y los suyos tomaran partido político de manera más clara durante el proceso electoral.

Así las cosas, la clara derrota de Laporta puede ser leída como un mensaje a navegantes de cara al 27S.