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Imagen de una asamblea de la CUP.

La CUP traslada a Sabadell su asamblea ante el volumen de inscritos

La formación antisistema decidirá sobre la propuesta de JxSí para la investidura de Artur Mas

Redacción
2 min

Los militantes y simpatizantes de la CUP se han tomado muy en serio su asamblea de este domingo, en la que decidirán sobre si aceptar la propuesta de Junts pel sí para la investidura de Artur Mas, y se han desbordado las previsiones en cuanto a número de inscritos. Tanto, que el partido ha tenido que cambiar la ubicación.

La asamblea cupaire se celebrará finalmente en la pista cubierta de atletismo de Sabadell, y no en en el pabellón deportivo Palau 2 de Girona, según han explicado en rueda de prensa el portavoz del Secretariado de la CUP, Xevi Generó, y la secretaria de Organización y Economía, Natàlia Sánchez. Esta es la segunda vez que la CUP cambia el lugar de la asamblea por la alta participación, ya que en un primer momento se había programado en el teatro de la Pasión de Esparraguera.

Simpatizantes con aval

En la asamblea participarán 3.577 militantes y simpatizantes, tras una criba de los 4.022 formularios de solicitud presentados. De estos, se eliminaron los que contenían errores, así como los que no tenían el aval de ninguna asamblea local del partido.

Aunque la formación barajaba emplear el voto con mandos a distancia este domingo, finalmente han desechado la idea por motivos tanto "técnicos" como "económicos", según han explicado sus portavoces. En su lugar, se votará a mano alzada o, si lo solicita un 25% de la asamblea, mediante urnas y de forma secreta.

Las cuatro opciones a votación

Los participantes deberán elegir entre cuatro opciones: Aceptar la propuesta de Junts pel Sí, incluyendo el "consejo de Presidencia encabezado por Artur Mas"; rechazar a Mas y pedir a JxSí que presente un candidato alternativo; rechazar la propuesta de acuerdo, pero posibilitar que Mas sea investido presidente, o rechazar tanto la propuesta como al propio Mas.

El sistema de votación será el mismo que el que se usa, por ejemplo, para elegir las sedes de los Juegos Olímpicos. Se exige un 50% de votos para que se imponga una de las cuatro opciones. Si ninguna llega a este umbral, se eliminará la menos votada, y se volverá a votar entre el resto.