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El comisario jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, y el consejero de Interior, Jordi Jané.

La Consejería de Interior se pliega a los antisistema y paraliza el uso de pistolas Taser 

El inmediato apoyo de Jordi Jané al grupo de trabajo solicitado por la CUP indigna a los sindicatos de Mossos y causa sorpresa en su propio departamento

María Jesús Cañizares
2 min

Perplejidad en la Consejería de Interior e indignación en los sindicatos de Mossos d’Esquadra. Que una cuestión tan técnica como es el uso de las pistolas paralizantes Taser se dirima en el Parlamento catalán resulta incomprensible para un cuerpo que revindica este tipo de armamento desde hace años.

Así lo exigió la CUP en el pleno del Parlamento catalán, donde el consejero de Interior, Jordi Jané, dio su beneplácito, contradiciendo la promesa dada por su predecesor, Ramon Espadaler, quien en febrero de 2015 anunció la compra de un centenar de pistolas de este tipo para distribuirlas entre los mandos de los Mossos.

Colapso momentáneo

Las pistolas Taser son armas paralizantes que lanzan una descarga de 50.000 voltios que provoca un colapso momentáneo. Se pueden utilizar en contacto directo con el cuerpo humano o mediante el lanzamiento de dardos desde una distancia de 6 ó 7 metros. Algunas policías locales utilizan ya estas pistolas, nunca exentas de polémica.

Pistola TaserEn medios policiales ha sorprendido que el consejero se aviniera tan rápidamente a las pretensiones de la diputada de la CUP Mireia Vehí durante su interpelación parlamentaria, e incluso que se arrogara la iniciativa de crear ese grupo en la Comisión de Interior de la Cámara catalana siendo un miembro del Govern.

Unanimidad parlamentaria

No obstante, la constitución de ese órgano de trabajo ha sido apoyada por todos los grupos parlamentarios. No así por por la trisindical de los Mossos, que engloba al Sindicato de Mossos d’Esquadra (SME), el Colectivo Autónomo de Trabajadores (CAT) y el Sindicato de Policías de Cataluña (SPC). El SME asegura que estas pistolas, utilizadas en otros países, contribuirían a solucionar enfrentamientos sin que resultaran heridos ni los ciudadanos ni los policías.

Por el contrario, la CUP sostiene que tanto Amnistía Internacional como el Comité de Naciones Unidas contra la Tortura sostienen que el uso de esas pistolas da lugar a abusos policiales y que el dolor producido es una forma de tortura.