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Teresa Crespo es la presidente de la federación de Entidades Catalanas de Acción Social.

La asesora social de Artur Mas se va harta: "Ha sido una pérdida de tiempo"

Teresa Crespo afirma que el plan de choque negociado con la CUP contiene medidas que el Govern nunca quiso aplicar

María Jesús Cañizares
4 min

Lo deja. Teresa Crespo, presidenta del Consejo Asesor de Políticas Sociales y Familiares (CAPSIF) de la Generalitat, califica de “pérdida de tiempo” los cuatro años que ha estado al frente de este órganismo, creado a regañadientes por el presidente Artur Mas en 2011.

Lo dice en el sentido político, porque los trabajos realizados durante este tiempo han sido intensos y enriquecedores. Pero las políticas sociales “no son el fuerte de este Gobierno”, afirma Crespo en declaraciones a Crónica Global. No repetirá al frente del CAPSIF, pero confía en dejar un buen legado.

Plan de choque

Curiosamente, el plan de choque que Junts pel Sí y la CUP negocian con la finalidad de allanar el terreno de la investidura de Artur Mas como presidente, contempla medidas que el CAPSIF ya contemplaba en sus informes, pero que nunca se ejecutaron.

La crisis y la asfixia financiera eran la excusa, “pero nosotros insistíamos en que era necesario priorizar y armonizar las ayudas, porque con pequeñas aportaciones individuales, no se resuelven los problemas. Ellos nos contestaban que, en lugar de ayudarles, les atacábamos”.

Teresa Crespo, que preside la federación de Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS), precisa que frente a la indiferencia demostrada por Presidencia, “hay que reconocer que la consejera de Bienestar y Familia, Neus Munté, sí se mostró más sensible. Hubo más diálogo con ella”.

Informe demoledor

El CAPSIF se creó a partir del pacto de legislatura suscrito entre Artur Mas y el PSC en 2011. Fuentes socialistas aseguran que, de los compromisos adquiridos entonces por el presidente de la Generalitat en materia social, la creación del CAPSIF fue el único que se cumplió.

El informe elaborado por este organismo a modo de balance publicado en junio es demoledor. Reprocha al Gobierno catalán que renunciara a celebrar una Cumbre Económica y Social, pese a que ya se había preparado un documento con medidas muy parecidas a ese “plan de choque” que ahora acepta negociar con la CUP. Recordaba que las competencias de la Generalitat “son limitadas, pero no anecdóticas” y que se podían impulsar “medidas extraordinarias ante una situación también extraordinaria”.

Tampoco con el CAREC

Tampoco fue posible celebrar una reunión del CAPSIF con el Consejo Asesor para la Reactivación Económica y el Crecimiento (CAREC) con la “finalidad de analizar medidas económicas que permitieran incrementar partidas y actuar de urgencia si la situación lo requería”.

Los asesores de Mas también le echaban en cara la falta de una política pública de vivienda y “el poco peso que representa actualmente la vivienda en el conjunto del gasto social, muy lejos de la media europea”. La protección de la infancia y de las personas en situación vulnerable eran también temas prioritarios para el CAPSIF.

No obstante, la Generalitat sí ha cumplido con sus compromiso de reforzar las partidas destinadas a la Renta Mínima de Inserción (RMI), tal como aconsejaba esta comisión. En 2014 se destinaron 173 millones de euros a la RMI, pero sólo se ejecutaron 154 millones. Sin embargo, “las partidas siempre han estado por debajo de las cifras de 2010. Y en cuanto a las becas comedor, nunca se han cubierto al cien por cien”, denuncia Crespo.

Este consejo asesor permanece inactivo debido, según fuentes de la Generalitat, a que el Ejecutivo está en funciones y que se está en período electoral.