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Karl Jacobi, empresario alemán y candidato a la alcaldía de Barcelona

Karl Jacobi, alcaldable de Barcelona: "El nacionalismo está destruyendo la ciudad"

El empresario alemán azote del independentismo se presentará a las elecciones municipales con dos premisas: "Que vuelvan las empresas y acabar con el 'procés"

14.07.2018 00:00 h.
7 min

Habla Karl Jacobi, el empresario alemán que vapuleó a Roger Torrent, presidente del Parlamento catalán, en el Círculo Ecuestre de Barcelona y que ahora busca ser alcalde de la ciudad. "El nacionalismo está destruyendo la ciudad". El directivo anunció esta semana que busca presentarse a las elecciones municipales de 2019 con un objetivo: recuperar comba económica y barrer al independentismo.

Lo de querer ser alcalde, ¿fue un calentón? "No. Hace tiempo que gente influyente me viene diciendo que les gusta lo que digo, pero que por qué no hago nada. Pues bien, ha llegado el momento de actuar", ha explicado en conversación con este medio. Asegura que busca "ayudar a remediar la situación en Cataluña", que ve muy grave "tras la fuga de más de 3.000 empresas y el daño a la imagen de la ciudad". Agrega que esa decadencia está permeando en la segunda mayor ciudad española, que ve "perdida". Ejemplo de ello, indica, son los ataques al turismo que está llevando a cabo Arran, el grupo juvenil radical vinculado a la CUP.

"Admiro a Manuel Valls"

El ejecutivo de origen teutón, afincado en Cataluña desde hace 35 años, ya cuenta con mimbres para ser candidato, algo que avanzó en RAC1 esta semana. "Tengo una base de datos de 20.000 fans que me han escrito para felicitarme por mis intervenciones públicas", subraya. ¿Qué más precisa? "Registrar un nuevo partido es lento y costoso. Prefiero integrarme en las formaciones que concurrirán a los comicios. Creo que los partidos deben abrirse e integrar a los activos que consideren más valiosos", valora. De este modo, descarta crear una plataforma independiente en el espectro constitucionalista, como la que planea el filósofo independentista Jordi Graupera en el otro polo político.

Además de al también profesor en la New York University, Jacobi se enfrentará a otros candidatos, como la propia Ada Colau (Barcelona en Comú) --de la que desea no opinar, pues "no la conoce"--, actual alcaldesa de la capital catalana, y, posiblemente, a Manuel Valls. ¿Podría compartir lista con el ex primer ministro francés? "Valoro al señor Valls como una persona muy válida. En política hace falta talento, y él lo tiene. Pero tiene un defecto: que es político. Y la gente está hastiada de la clase política. Fenómenos en todo el mundo están mostrando ese hartazgo", analiza. 

"Propaganda independentista"

Es en esta carencia que Jacobi quiere abrir brecha y alcanzar, en el seno de un partido --asegura que tiene ofertas de formaciones "pequeñas y alguna muy grande"-- el gobierno municipal de Barcelona. "Mire, mis premisas son muy simples. Yo quiero aportar transparencia. Que los políticos sirvan al pueblo y no al revés. Si ganara mi candidatura, publicaría en internet cada factura con un proveedor. Que la gente vea que no robamos, como hacen otros", apostilla. Además de lo que él llama transparencia total, quiere trabajar con otra premisa. "Barcelona tiene que ser la punta de lanza del Estado de Derecho y el cumplimiento de las leyes".

A este respecto, no titubea en señalar la casa consistorial como un puente para cruzar la plaza de Sant Jaume, lugar en el que se alzan, una a cada lado, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Cataluña. "Barcelona es el primer paso. Luego, hay que ganar el gobierno autonómico", avanza. ¿Con qué fin? "Desmontar 30 años de mentiras del nacionalismo. Cerrar los aparatos de propaganda que emponzoñan la mente de muchos y les dicen que saltarse las leyes están bien. Acabar con los fundamentos de una ideología que bebe de las raíces de la intolerancia de los años 30", enumera, en referencia al independentismo catalán.

"Barcelona no puede quedar en manos del nacionalismo"

Es por ello que Jacobi teme que una lista única del secesionismo pueda ganar las elecciones municipales en la urbe. "Sería terrorífico. Si ya han provocado inestabilidad política y han atacado el turismo, ¿qué harían con la capital de la región en sus manos?", se pregunta el empresario. Insiste en que la economía debe ser la prioridad y el nacionalismo, dice, la hunde. "No quieren nada, solo lo suyo. Hay que hacer una labor de volver a atraer inversiones extranjeras a Barcelona. De lo contrario, ¿de qué viviremos? De la arena de la playa? No nos queda mucho más tras la marcha de 3.000 empresas", advierte.

Afincado en Alella, un pueblo a 19 kilómetros de Barcelona, no tiene reparos en admitir que, si resulta elegido, no cambiaría de hogar. "Esta es mi casa. Pero se puede gobernar una gran ciudad como Barcelona sin vivir físicamente en ella", señala. Lo importante, bajo su punto de vista, es que la ciudad recupere dinamismo económico. "Si paseas por la capital catalana, el 50% son turistas. Pues hay que cuidarlos con mimo. Es lo que genera puestos de trabajo y bienestar", alecciona. Sin haberse dedicado nunca a la política, Jacobi, que asegura tener "35 años, los que siente por su energía" busca crear algo más. "Las municipales deben ser un trampolín. Después de esas elecciones, hay que dejar germinar la idea de renovación para acabar de una vez por todas con el nacionalismo", remacha.