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La consejera de la Generalitat Meritxell Budó, junto al vicepresidente Pere Aragonès y el presidente Quim Torra / EFE

Cuatro meses de marcaje de JxCat a Aragonès

Puigdemont trata de evitar que ERC aproveche la presidencia interina de la Generalitat tras la inhabilitación de Torra para sacar rédito electoral

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ERC y JxCat pactan los límites del terreno de juego en el que tendrá lugar la batalla electoral que definirá la hegemonía del independentismo en los próximos tiempos, y que se estima más cruenta que en otras ocasiones.

Tras la previsible inhabilitación de Quim Torra como presidente de la Generalitat por parte del Tribunal Supremo, que se espera que se confirme en los próximos días, ambas formaciones negocian los pasos a seguir a continuación y el peso que tendrá cada una en el Govern en funciones que pilote la Generalitat hasta la cita electoral.

Marcaje de JxCat a Aragonès

Inmediatamente después de la inhabilitación de Torra, el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès (ERC), convocará una reunión del Consell Executiu en la que se aprobará un decreto para designarle "presidente de la Generalitat sustituto interino en funciones". La ley de la presidencia establece que Aragonès asumirá las funciones que dejará vacantes Torra, excepto las atribuciones para convocar elecciones, destituir consejeros o presentar una cuestión de confianza.

Sin embargo, Aragonès no trasladará su despacho al Palau de la Generalitat ni pronunciaría el tradicional discurso institucional del president con motivo del fin de año. De hecho, el presidente interino estará marcado muy de cerca por sus socios de JxCat, y muy especialmente por la consejera de Presidencia y portavoz del Govern, Meritxell Budó.

Cuatro meses

Aragonès sí firmará el decreto de la convocatoria electoral --un mero trámite-- una vez consumidos todos los plazos, que ha detallado este viernes a los medios Roger Torrent (ERC). Pero será el presidente del Parlament el que gestione esta etapa, siguiendo las indicaciones que recoge un informe encargado al gabinete jurídico de la Generalitat.

Torrent tendrá diez días para sondear a los grupos parlamentarios por si quieren presentar un candidato a la candidatura. Tras comprobar que no hay candidatos o que estos no cuentan con los apoyos necesarios para ser investidos, el presidente de la cámara autonómica anunciará el bloqueo y activará la cuenta atrás de dos meses, transcurrida la cual --si no ha sido posible una investidura-- se convocarán elecciones automáticamente 54 días después. En este proceso, Torrent cuenta con un margen de varios días para ajustar la cita electoral a un domingo. En todo caso, desde la confirmación de la inhabilitación, hasta la fecha de las elecciones pasarán unos cuatro meses ("124 días", según Torrent), lo que sitúa la votación a finales de enero (31) o principios de febrero (7).

Difícil equilibrio

La gestión de estos cuatro meses será un reto para ERC y JxCat. Ambos partidos intentarán mantener el equilibrio mientras Puigdemont tratará de evitar a toda costa que los de Junqueras puedan aprovecharse de estar al frente del Govern en plena precampaña electoral.

Cabe destacar, además, que según los servicios jurídicos de la Generalitat, el Govern en funciones se deberá someter a sesiones de control en el Parlament y podrá impulsar decretos ley, pero no proyectos de ley.​

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