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Albert Batet (JxCat), en el pleno de investidura / PARLAMENT

Jxcat pide a Aragonès que renuncie a una segunda sesión de investidura

El candidato rechaza el aplazamiento solicitado por Batet, quien insta a la “vía de la bifurcación”, en referencia al Consejo para la República controlado por Puigdemont

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Albert Batet, presidente del grupo parlamentario de Junts per Catalunya (JxCat), ha azuzado los fantasmas del pasado y ha reprochado a Pere Aragonès que ERC rompiera la unidad independentista “en la no investidura de Carles Puigdemont” o en la respuesta a la sentencia del Tribunal Supremo sobre el referéndum del 1-O. Lo ha dicho en la sesión de investidura de Aragonès, que será fallida, ya que los neoconvergentes, ha reiterado Batet, se abstendrán. Y no solo eso: JxCat ha pedido al republicano que no se someta a una segunda vuelta para "seguir negociando en los próximos días y semanas". Una propuesta que Aragonès ha rechazado, al entender que "es urgente formar gobierno y que no hay diferencias insalvables".

El motivo oficial: la falta de un acuerdo de legislatura “que garantice un gobierno sólido y estable”. Pero, en realidad, Batet ha defendido “la vía de la bifurcación”, consistente en que el Govern se someta a la dirección del Consejo para la República que dirige Carles Puigdemont en Waterloo.

"Una nueva legitimidad"

Albert Batet ha dicho que el resultado del 14F “es una oportunidad, pero también una responsabilidad”, en referencia a un 52% de votos independentistas, que les “obliga a avanzar juntos, no para hacer lo mismo” que cuando tenían un 45%. “Por eso necesitamos un buen gobierno, fuerte y estable. No queremos un acuerdo para una investidura, sino para una legislatura. El 52% representa una nueva legitimidad que debe tener consecuencias políticas. Y usted, señor Aragonès, como ha reconocido, nos obliga a recuperar el espíritu de unidad y confianza mutua”. Según Batet, cabe preguntarse si han “aprendido de los errores”: “Debemos hacer toda la autocrítica que sea necesaria. No hubo respuesta unitaria a la no investidura de Carles Puigdemont y de Jordi Turull o a la sentencia del Tribunal Supremo”.

"Sería incomprensible que una parte del independentismo deslegitimara el resultado del 1-O. Sería injustificable que sacrificios individuales hayan sido en vano. Hace tres años que vamos a remolque del Estado, actuamos a reacción, hemos perdido la iniciativa. Debemos corregir nuestras debilidades", ha dicho.

"Escépticos con la Mesa de diálogo"

Ha propuesto una “vía de la bifurcación”, se ha mostrado escéptico con la Mesa de diálogo, “poca fotografía y poca cosa más”: "Por eso proponemos también la vía internacional, mediante el Consejo para la República, clave en una dirección colegiada, un espacio que derrote la represión española”.

El neoconvergente ha tirado de discurso victimista al asegurar que la represión continúa en forma de veto a la ley de amnistía y suspensión del tercer grado de los presos independentistas.