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El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras (i), el 'president', Carles Puigdemont, y el consejero de Presidencia, Jordi Turull (d) en el Palau de la Generalitat / CG

La Generalitat reitera que una Cataluña independiente se quedaría en la UE

Recuerda que primero necesitaría que el Estado reconociera la república catalana y afirma que los tratados no contemplan la secesión de las regiones

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El movimiento independentista catalán insiste en que la república catalana tendría encaje desde el primer día en la Unión Europea (UE). A pesar de los portazos de Bruselas a sus pretensiones —el último fue la petición del vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans, de que si querían cambiar el orden constitucional empezaran por la Constitución—, la Generalitat reitera en un documento firmado por el departamento que dirige Oriol Junqueras que “tanto la lógica económica como política apuntan a que habrá plena voluntad para que Cataluña siga siendo miembro de la UE y de la zona euro”.

Basa este argumento en que España debería reconocer primero la república catalana para que se ejecutara la expulsión, algo que no sucederá a corto plazo. Y si llegar a suceder, afirma a renglón seguido, implicaría un pacto sobre la ruptura entre el Gobierno central y el catalán.

Posición geográfica y exportaciones

“No tendría ningún sentido expulsar a Cataluña de la UE porque no beneficiaría a nadie”, mantienen. Alegan que la posición geográfica “estratégica” la convierte en un sitio de paso de exportaciones e importaciones, que es uno de los “principales socios comerciales” de los 28 y un “contribuyente neto en los presupuestos”.

Tres cuestiones que bastarán para “forzar un reparto óptimo de la deuda española”, otra de las cuestiones que quedan en el aire.

Peso de las multinacionales

Concretamente, la consejería indica que el 55% de las mercancías y servicios que salen de España lo hacen por Cataluña y pone de relieve las 7.000 multinacionales que cuentan con centros de trabajo en el territorio. Junqueras ya resta importancia en el mismo documento a los efectos económicos de los cambios de domicilios sociales que han emprendido especialmente las grandes empresas para huir de las incertidumbres políticas.

Las dos últimas que se han unido a esta oleada han sido, precisamente, dos grandes compañías con presencia internacional. Codorníu, la empresa más antigua de España, ha trasladado la sede a La Rioja y la filial del fabricante de baterías eslovena TAB Batteries, de Barberà del Vallès a Madrid.

Contribución al presupuesto

Otro de los argumentos para asegurar la continuidad dentro de la UE de una eventual Cataluña independiente es el poblacional. Recuerda que la exclusión implicaría “expulsar de 7,5 millones de europeos de un país que es contribuyente neto” a los presupuestos comunitarios.

Incide en esta idea con la estimación que aportará 1.699 millones a las cuentas públicas mientras que “la aportación española es negativa”.

Acuerdos bilaterales

Por último, el informe remitido por la vicepresidencia de Economía y Hacienda manifiesta que si a una declaración unilateral de independencia (DUI) le siguiera un “bloqueo” que le cerrara las puertas a la UE se podría optar por “alternativas como los acuerdos bilaterales”.

Como la asociación europea del libre comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) u otros mecanismos que les permitirían mantener el euro como moneda y quedarse dentro del espacio Schengen que fija la libre circulación de personas, mercancías y cooperación en seguridad.

El Brexit abre camino

“Probablemente Europa no nos ponga la alfombra roja desde un primer momento y a lo mejor Cataluña no se verá representada en las instituciones europeas desde el primer día”, reconoce el informe de Junqueras. Pero matiza esta valoración con que los tratados vigentes nunca han contemplado la secesión de un Estado miembro, por lo que esperan que se active un nuevo mecanismo. En este sentido, indican que el Brexit será el que abra el camino, y se “ha establecido un periodo de negociaciones de dos años”.

Promete que Bruselas deberá debatir con Barcelona el “cambio de rol de territorio que seguirá formando parte de la unión monetaria, el euro y el espacio Schengen” porque “así interesa a las partes implicadas”.