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Cristóbal Montoro (izquierda), ministro de Hacienda en funciones, y Oriol Junqueras (derecha), consejero de Economia i Finances.

Junqueras planta a Montoro para asistir en Roma a la investidura de un monje de Montserrat como obispo

El vicepresidente económico delega en Romeva la presencia en una reunión clave del Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde se debatirá el reparto del déficit entre Estado y autonomías

María Jesús Cañizares
4 min

El vicepresidente económico de la Generalitat, Oriol Junqueras, plantará este viernes al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para viajar a Roma y asistir a la investidura de un monje de Montserrat como obispo. Oficialmente, el republicano se desplaza a la capital italiana con la finalidad de reunirse con inversores de ese país, pero dada su condición de católico confeso, el número dos del Gobierno catalán quiere aprovechar su estancia para presenciar ese evento. Precisa que su intención no es saludar al Papa Francisco --a quien se encomendó a principios de enero para formar gobierno--, pero sí reunirse con brevemente con el monje de Montserrat Manuel Nin, quien será investido como exarca (obispo) de los católicos griegos del rito bizantino en la basílica de San Paolo fuori le Mura.

Montoro ha convocado a las CCAA al Consejo de Política Fiscal y Financiera para este viernes. Una reunión de gran calado, ya que el Tribunal Supremo ha anulado el reparto del déficit entre el Estado y las autonomías. Cataluña, muy crítica con un límite de gasto que no piensa cumplir, ha propuesto un frente común territorial –junto a Aragón, Extremadura, Baleares y Comunidad Valenciana-- contra las directrices de Montoro, quien ha abierto la puerta a discutir ese límite de gasto. De ahí que sorprenda tanto el plante de Junqueras, quien ha delegado en el consejero de Asuntos Exteriores, Raül Romeva, la asistencia a ese encuentro en calidad de responsable de Relaciones Institucionales y presidente de la parte catalana de la comisión bilateral Generalitat-Estado.

Viaje de Romeva 

Romeva es más conocido como jefe de la diplomacia catalana. Aunque, en este ámbito, los progresos del ex eurodiputado no son demasiado visibles. Su reciente viaje a Bruselas está rodeado de un enorme secretismo. Según fuentes del departamento de Asuntos Exteriores, la visita, que tuvo lugar el pasado viernes 8 de abril, no tenía carácter institucional y, por tanto, no se puede desvelar el contenido de la misma. Son las mismas fuentes que, la semana pasada, calificaron la estancia belga del consejero de "apretadísima".

Sin embargo, en Bruselas nadie sabe nada de la visita del alto cargo del Gobierno catalán, que tal como informó Crónica Global, ha perdido el apoyo de la Representación Permanente (REPER) de España en la UE, organismo encargado de coordinar la presencia que tienen las CCAA en las instituciones europeas. Lo único que ha trascendido es la entrevista que Romeva concedió a un diario local belga, La Libre. Obviamente, para arremeter contra el Gobierno español y defender la causa independentista.

"Embajadores"

Aunque uno de los ejes de la hoja de ruta secesionista del Ejecutivo catalán es buscar el apoyo internacional, el responsable de la diplomacia catalana no parece tener suerte en este terreno. Cuenta con el apoyo de sus 'embajadores', de los cuales, es precisamente Amadeu Altafaj quien tiene mayor rango en calidad de delegado permanente de la Generalitat en Bruselas. Un cargo que le ha hecho perder la confianza de REPER, a la que conoce bien, pues no en vano, Altafaj tiene un reconocido bagaje europeo --entre 2012 y 2014 fue jefe de gabinete de Olli Rehn, vicepresidente de la UE y comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios--.

El misterio en torno a la conexión belga de Romeva ha provocado que el PP haya preparado una batería de preguntas en el Parlamento catalán, pues los populares consideran que un alto cargo de la Generalitat debe informar de cómo se gasta el dinero público, así como de los contactos mantenidos y los resultados obtenidos.

El consejero Romeva tiene previsto otro viaje, en este caso institucional y a Escocia --cuyo referéndum es invocado habitualmente por el independentismo catalán-- los días 26 y 27 de abril.