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El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, en las jornadas del Círculo de Economía de Sitges / FOTOMONTAJE DE CG

Junqueras deja de seducir a la empresa catalana

Las pymes se niegan a reunirse con el vicepresidente y rechazan la Hacienda propia, mientras que el número de cambios de sede social supera ya las 700 empresas, amenazando la economía de Cataluña

18.10.2017 00:00 h.
4 min

Sucedió hace dos semanas, cuando el vicepresidente económico de la Generalitat, Oriol Junqueras, solicitó un encuentro con Fepime, la patronal de las pequeñas empresas catalanas. Su presidenta, María Helena de Felipe, se negó. Ya era oficial: el idilio del líder de ERC con la empresa catalana había terminado.

Entre los aplausos recibidos en las jornadas del Círculo de Economía celebrada en Sitges (Barcelona) y las críticas de los principales representantes de la empresa catalana solo han transcurrido cinco meses. Junqueras ha perdido el favor de quienes llegaron a ungirle como presidente in pectore de Cataluña. La negativa del Govern a frenar en seco ante el precipicio que supone una declaración unilateral de independencia (DUI) ha roto el silencio de un sector empresarial que se había mostrado muy prudente y que ahora ha pasado a la acción. Más de 700 empresas han cambiado de sede social desde el pasado 1 de octubre. Y, según los expertos, es difícil que vuelvan.

Una nueva recesión

Junqueras insiste en quitarle importancia a ese éxodo, pero los expertos y varios indicadores advierten de que, a medio plazo, puede producirse una nueva recesión en Cataluña.

El vicepresidente llegó a convertirse en la gran esperanza de un empresariado en busca de un nuevo Josep Antoni Duran Lleida. Es decir, de un mediador entre Estado y Generalitat. La operación diálogo, protagonizada por el líder de ERC y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, fracasó y ahora es el consejero de Empresa, Santi Vila, quien parece haberle sustituido en ese papel.

Fepime dio un portazo a Junqueras y delegó en el presidente de Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà, quien sí se reunió con el vicepresidente.

Cinco años para volver a la normalidad

Montellà, prudente hasta hoy, también ha decidido hablar claro. Y al igual que De Felipe, advirtió de las consecuencias de esa fuga de empresas. El presidente de la patronal dijo en una entrevista en Antena 3 que “se necesitarán cinco años para volver a la normalidad económica en Cataluña” y que “en dos años vamos a llevarnos por delante dos generaciones de trabajo intenso”.

Y si la empresa catalana no se fía ya de Junqueras, menos todavía de su Hacienda catalana. En una circular informativa, Foment ha dejado bien claro, tras las “diversas consultas realizadas por las empresas”, que “los pagos realizados a órganos no competentes para recibirlos o a personas no autorizadas para ello no liberarán al deudor de su obligación de pago, sin perjuicio de las responsabilidades de todo orden en que incurra el perceptor que admita indebidamente el pago”. Lo dice el Reglamento General de Recaudación.

Pero hay quien asegura que hubo un antes y un después en ese romance entre Junqueras y el empresariado. Tuvo lugar el 19 de junio, durante un almuerzo-coloquio organizado por la Cambra de Comerç de Barcelona. Junqueras chuleó a los empresarios asistentes hablando de física cuántica y filosofía, mientras ellos le instaban a negociar pactos con el Gobierno similares a los del PNV en lugar del referéndum.