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El juez que se ha echado la lucha contra el 1-O a la espalda

El magistrado de instrucción número 13 de Barcelona es un ingeniero químico, además de abogado, y no adscrito ideológicamente

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En enero de 2017, cuando el exjuez progresista e independentista, Santiago vidal, por entonces senador de ERC desveló que la Generalitat tenía un censo oculto de los ciudadanos, el juez Juan Antonio Ramírez, el instructor número 13 de Barcelona, no podía ni imaginar que finalmente, la querella por revelación de secretos que la fiscal interpuso contra aquel juez transformado en político independentista acabaría convirtiéndole en un magistrado que, para bien o para mal, pasará a la historia.

El juez es una personaje de poca vida social y pocas relaciones dentro de la Administración de justicia. No se le conoce adscripción política alguna ni pertenecía a ninguna de las principales asociaciones judiciales.

Un juzgado productivo

Los pocos jueces y fiscales que han tenido trato con él hablan de una jurista trabajador y serio. Su juzgado es una de los que mejores registros de productividad presentan y es considerado por el ministerio público como juez de perfil técnico pero no por ello de poco carácter.

Ramírez es juez pero tiene a demás la carrera de ingeniería química. Antes del juzgado actual estuvo destinado en Terrassa, donde dejó la impronta de un juez con capacidad para entenderse con las partes en litigio y eficaz.