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¿Quién gobierna realmente Cataluña?

Juego de tronos entre Puigdemont, Junqueras y Mas

El expresidente no renuncia al poder, que ahora ostenta “de facto” el líder republicano ante la pasividad del presidente oficial

María Jesús Cañizares
3 min

¿Quién gobierna realmente Cataluña? La respuesta a esa pregunta no es tan sencilla, dado el juego de tronos que protagonizan Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Artur Mas desde que este último decidió dar un paso al lado --que no atrás-- en el liderazgo del independentismo catalán.

“Me recuerdan la Santísima Trinidad, aunque en este caso no se sabe quién es el padre, el hijo o el espíritu santo”, ironiza un veterano dirigente socialista. Y a las pruebas se remite.

El papel de Junqueras

El vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, se ha reunido en las últimas dos semanas con dos ministros del Gobierno español, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, para abordar las maltrechas finanzas catalanas. Posiblemente, lo haya hecho a regañadientes, pues para un líder independentista eso supone negociar con el “enemigo”. Y el berrinche del dirigente del PPC Xavier García Albiol, quien se sintió "puenteado", contribuyó a dar relieve a los encuentros.

Esos contactos han dejado en evidencia la falta de relaciones institucionales del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, quien solo puede acreditar un breve y forzado encuentro con Mariano Rajoy con motivo del homenaje a las víctimas del accidente aéreo de la compañía Germanwings.

Transitoriedad

Es cierto que Junqueras tiene que lidiar con los asuntos más ingratos, pero de gran calado, como son la asfixia financiera y los presupuestos de la Generalitat, pero ello le proporciona una proyección mediática que, hoy por hoy, Puigdemont no tiene. Al nuevo President no le está resultando fácil desembarazarse de la imagen de transitoriedad que arrastra desde que fue elegido a dedo por Artur Mas para estar al frente de un “gobierno instrumental”, como dicen los propios independentistas.

"Instrumental" para lograr el Estado propio en 18 meses, aseguró recientemente Puigdemont, dando por buenos los plazos establecidos inicialmente. El exalcalde de Girona fue inmediatamente desautorizado por Junqueras y Mas, quienes advierten de que no se deben hacer promesas inasumibles.

La pinza de ambos dirigentes --que suelen reunirse a espaldas de Puigdemont-- demuestra que Artur Mas, lejos de ser un expresidente al uso, prepara su regreso mediante una reconversión de su partido a la vasca, es decir, con una bicefalia que separe al candidato electoral del hombre fuerte del partido.

El apoyo de ERC

Para su retorno, Mas confía en la lealtad de Junqueras, para algunos incomprensible, dado el desgaste que supone apoyar a una formación inmersa en casos de corrupción como CDC. Además, el último sondeo del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat apunta a un descenso de Junts pel Sí, lo que no favorece la reedición de la coalición CDC-ERC. Ni la estrategia de huida hacia adelante utilizada hasta ahora.

Todo apunta a repliegue secesionista, a pesar de la presión de la CUP, bien avenida con Puigdemont. “Los antisistema nos proporcionan centralidad y eso, electoralmente, nos interesa”, afirma uno de los negociadores convergentes del pacto con la CUP.