Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El alcalde de La Seu d'urgell Jordi Fàbrega (segundo por la izquierda) en la presentación de la candidatura /JuntsxCAT

Jordi Fàbrega, otro ultra de JxCat que sí podría ser diputado

El partido, que acaba de fulminar a Josep Sort, cuenta en sus listas al alcalde de La Seu, número tres por Lleida, quien asegura que los españoles llevan la violencia en los genes

2 min

Junts per Catalunya (JxCat) ha fulminado a quien ocupaba el número 25 de su candidatura por Barcelona, Josep Sort, por sus comentarios ultras en las redes sociales.

Sort, presidente de Reagrupament, utilizaba las redes sociales para verter su odio contra todo aquel que discrepa de la independencia, pero tenía pocas posibilidades de obtener un escaño. No así Jordi Fàbrega, alcalde de La Seu d'Urgell por JxCat, quien también se ha mostrado muy activo en sus desprecios ultras. Fàbrega es el número tres de la lista neoconvergente por Lleida.

Captura de pantalla del mensaje de Jordi Fàbrega /La Valira
Captura de pantalla del mensaje de Jordi Fàbrega / LA VALIRA

El pacifismo 'indepe'

El candidato ha asegurado en Twitter que los españoles “llevan la violencia en los genes. Es Castilla, toda su historia es luchar, nunca han negociado nada, siempre a la fuerza”. Asegura que en España “no hay futuro ni presente democrático”: “El 11 de septiembre, los catalanes pedimos pacíficamente poder votar. El 12 de octubre, los españoles sacan al Ejército a la calle para demostrar fuerza. Somos diferentes”.

En 2012, respondió a una declaraciones del cantautor Raimon, en las que supuestamente afirmaba que “los españoles tienen una colonia y tienen miedo a perderla”. “¡Al resto también las trataron muy bien. ¿Nos vamos?”, apostillaba Fàbrega. No se acaba ahí la lista de candidatos supremacistas. Albert Donaire, líder de los mossos independentistas y número 39 por Barcelona, acredita un largo historial de insultos por los que ha sido expedientado por el Departamento de Interior. Uno de sus últimos comentarios, relativo a los altercados ocurridos en Pallejà (Barcelona), relacionaba delincuencia y lengua castellana.