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Javier Marín, vicepresidente de Societat Civil Catalana, en una manifestación / @marin_xavier (INSTAGRAM)

Javier Marín (SCC): “Aprender sólo en catalán hace perder oportunidades”

El vicepresidente de Societat Civil Catalana, que acaba de dejar el PSC tras 40 años de militancia, critica el blindaje de la inmersión y ve al socialismo "esclavo de los caprichos independentistas"

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Javier Marín, vicepresidente de Societat Civil Catalana (SCC), es una de las voces que, desde la izquierda, han denunciado los excesos del nacionalismo en los últimos años, y de los cuales hemos tenido un nuevo ejemplo, en su opinión, en los últimos días con la eliminación del castellano como “lengua vehicular” en la Educación a través de las enmiendas a la denominada ley Celaá.

Convencido de que “ser socialista y catalanista es un oxímoron, una contradicción”, porque “ser socialista es ser internacionalista”, Marín abandonó el PSC el mes pasado después de 40 años de militancia --a los que se suma otra década más como miembro del Partido del Trabajo en la clandestinidad durante el franquismo-- debido a sus discrepancias en materia territorial, pero también por razones políticas, sociales y económicas. “Siempre he estado muy escorado a la izquierda, y he tenido diferencias tácticas con el PSC desde que entré, sobre todo en cuestiones de movilización en la calle. Es un partido muy de gobierno, muy de estar a la sombra del poder, y cuando ves que no cambias nada...”, reflexiona Marín, que durante 15 años dirigió la escuela de formación del PSC, en conversación con Crónica Global.

"Blanqueo" del nacionalismo

Marín comunicó su baja el pasado 8 de octubre en una carta de seis folios dirigida al primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, y al secretario de organización, Salvador Illa. En la misma, criticaba la actitud de “consentimiento, tolerancia y conllevancia, cuando no de abierta colaboración” que el PSC ha mantenido, a su juicio, con el independentismo en los últimos años.

El dirigente de SCC se muestra crítico con los socialistas por “blanquear” el nacionalismo, y le reprocha a Iceta que no haya descartado la idea de formar un tripartito tras las elecciones autonómicas del 14 de febrero con ERC, formación de la que pide alejarse porque, además de secesionista, “no es de izquierdas, pues ha cogobernado los recortes de CiU en la última década”.

Javier Marín, con la mano en alto, durante una reunión con militantes socialistas / EL ESPAÑOL
Javier Marín, con la mano en alto, durante una reunión con militantes socialistas / EL ESPAÑOL

"España no son ocho naciones"

Su reclamación se hace extensiva al PSOE, al que recrimina el giro dado a lo largo del último año, en el que ha pasado de descartar hacer concesiones al independentismo a pactar los presupuestos con ERC y Bildu, además de la polémica reforma lingüística incluida en la ley Celaá: “El PSOE se está dejando arrastrar por Podemos, pues en diciembre de 2019 sus dirigentes anunciaban lo contrario de lo que hacen ahora. Es un problema de supervivencia política: el PSOE tiene claro que para gobernar necesita a ERC y somos esclavos de los caprichos de los independentistas”, lamenta. Y es que, a su juicio, “si te tocan principios básicos de una formación política, como la unidad territorial, eso no se puede sacrificar”.

Marín valora positivamente la aportación de la formación de Pablo Iglesias en cuestiones sociales y económicas, “pero estoy en contra de su infantilismo con la unidad territorial”. Así, recuerda que con motivo del congreso del PSC del pasado mes de diciembre, se entrevistó tanto con Iceta como con su mano derecha, Eva Granados, a quienes les dijo que “no se puede decir que en España hay ocho naciones”, y les advirtió que “Cataluña no tiene soberanía”. Dos confusiones que, en su opinión, vienen de lejos.

"Éxito de la Constitución"

“Venimos del pecado original de los dogmas, y uno de ellos es el de la autodeterminación de los pueblos de España y la república confederal", lamenta Marín, dado que "este no es, además, un principio de la izquierda". Un dogma en cual cayeron en el pasado formaciones progresistas como el PSUC, pese al rechazo de dirigentes históricos como "Francisco Frutos, Carlos Jiménez Villarejo o José Luis López Bulla, que tenían claro que la clase obrera o es internacionalista o no sale adelante". "Y ahora Podemos repite el mismo error. Como no se puede decir, porque no es vendible, que nos fastidia la unidad de España, decimos que es plurinacional y que hay ocho naciones”. Algo que le sorprende también porque "la ONU reserva la autodeterminación a los pueblos colonizados desde Europa, la descolonización se acabó en los 70 y a España no le afecta”.

A Podemos le falta asumir los errores que también cometimos otros, que nos equivocamos en su día y luego rectificamos”, sostiene, poniendo como ejemplo de ello el rechazo a la Constitución desde determinados sectores progresistas en la Transición: “Con ella hemos hecho un avance exponencial de éxito magnífico en España desde 1978. La autodeterminación y pretender separarse es puro infantilismo político”, subraya. “Menos mal que no ganamos los que no queríamos” la Carta Magna, añade.

El secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias (llevándose las manos a la cabeza) y el portavoz de ECP en el Congreso, Jaume Asens. Imagen del artículo 'Ni en un mercado persa' / EP
El secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, y el portavoz de En Comú Podem en el Congreso, Jaume Asens / EP

Contra la inmersión lingüística

Por lo que respecta a la inmersión lingüística, Marín comparte el rechazo del exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra a la recién aprobada ley Celaá, después de que éste último haya manifestado que al castellano se le trata como una lengua extranjera en la Educación catalana. “Si eliminas la Alta Inspección, y no se contempla que al menos un 25% de las clases sean en castellano, los padres tendrán más problemas para denunciarlo”, afirma el dirigente de SCC. 

Algo que, subraya, perjudica a las nuevas generaciones de catalanes, pues el español es el tercer idioma más hablado del mundo y sin embargo apenas se enseña en las escuelas. “Es algo de oportunidad de negocio y de vida. Eso es joderle la vida a los chavales, es necesario aprenderlo. Además, atenta contra un principio fundamental de la izquierda”, que es “el de la igualdad, educar en igualdad de oportunidades para ganarse la vida”. En su opinión, “se está tratando de forma desigual a los niños en Cataluña", cuando además "la mitad de la población tiene como lengua materna el español".

"Luego consiguen el nivel C de catalán al acabar la escuela, pero si no encuentran trabajo aquí y se tienen que ir por ejemplo a Aragón y escriben mal en castellano, no los contratan”. En este sentido, como profesor de cursos para adultos, Marín asegura conocer casos de licenciados universitarios que cometen faltas elementales de ortografía “porque sólo los han educado en el aula en catalán, y no saben escribir bien en español. Y con eso están perdiendo oportunidades profesionales”. El vicepresidente de SCC ve “ridículo que a un cirujano se le exija el nivel C para operar”, pues con este tipo de situaciones “se impide, además, que lleguen más profesionales cualificados”.

Izquierda no nacionalista

Como copresidente de la corriente socialista Rojos de España, Marín ha sido esta semana uno de los impulsores de un comunicado conjunto contra la ley Celaá firmado junto a otros dirigentes de organizaciones y partidos que se declaran de izquierda no nacionalista. Alcanzar la unidad de este espacio ideológico constitucionalista es, asimismo, uno de sus objetivos a medio plazo

Por lo que respecta al procés independentista, otro de los factores que distanciaron a Marín de los socialistas en los últimos tiempos fue la posibilidad de plantear un indulto a los políticos presos: “Hay que perdonar si quien se equivoca reconoce su error, hace acto de contrición y propósito de enmienda. Si se dice que un intento de golpe de Estado no es grave, cuando los tribunales han reconocido esa gravedad, y encima ellos dicen que, cuando salgan, lo volverán a hacer… no es justificable, sería distorsionar el sistema jurídico”. Algo que, a su modo de ver, también ocurriría si se modificara el delito de sedición en el Código Penal “para que salgan por la puerta de atrás sin haberse arrepentido”.

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