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El 'procés' frenca la creación de empleo en Cataluña

Sectores de izquierdas comparan el 'procès con el “irracionalismo etno-lingüístico” que azota Europa

Campaña del entorno de Podemos, PSC y PCE para explicar a grupos políticos, medios de comunicación, sindicatos y organizaciones sociales europeas los riesgos del “independentismo unilateral”

8 min

Sectores de Podemos, PSC y PCE han activado una campaña europea para explicar los riesgos de un “independentismo” unilateral que nace de un nacionalismo conservador que lleva una “dinámica de irracionalismo etno-lingüístico similar a lo que está sucediendo en otros países de Europa”.

“Somos miembros de la izquierda no nacionalista, que trata de tener una nítida posición frente a los comunes, que se muestran en demasiadas ocasiones débiles, cuando no próximos, al secesionismo”, explican a Crónica Global fuentes próximas a los promotores. Entre las caras conocidas que apoyan la campaña figuran Carlos Jiménez Villarejo, miembro del grupo impulsor de Podemos y exfiscal anticorrupción;  Xavier Marín, miembro del Consell Nacional del PSC, y Paco Frutos, ex secretario general del Partido Comunista de España.

La iniciativa arranca con una carta, a la que ha tenido acceso este diario, en la que aseguran que el procés se activó en 2012 coincidiendo con el auge de la corrupción del nacionalismo catalán y que “ahora se pretende lograr la independencia de forma unilateral, sin contar con la mayoría social necesaria”.

Entonan el mea culpa en nombre de una izquierda española que, desde la transición, ha adoptado una “postura defensiva” y en algunos casos “ambigua y seguidista”.

"La corrupción generalizada de los nacionalistas"

En la misiva, que contiene un concienzudo análisis de las causas y efectos del procés, se advierte de que “la crisis territorial que se vive en España afecta a Cataluña y amenaza con extenderse al conjunto del país así como a varios países europeos” y que los principales impulsores de esta dinámica “son los partidos nacionalistas conservadores que, aliados con sectores que se denominan progresistas procedentes de las clases medias nacionalistas, llevan preparando desde hace décadas un proceso de ruptura cultural y política con el resto de España”.

Arremeten contra “la corrupción generalizada de los gobiernos nacionalistas que “unida al desclasamiento de una parte del pequeño empresariado catalán tras la crisis de 2008, explica la elección del año 2012 para poner en marcha dicho proceso de ruptura”.

Su objetivo, dicen, es “lograr unilateralmente la independencia a pesar de no contar ni tan siquiera con el apoyo de menos de la mitad de la población de Cataluña a pesar del uso masivo de recursos del Gobierno autónomo en propaganda partidista”.

Posición defensiva de la izquierda

Admiten los autores de la carta de que desde la transición democrática sectores importantes de las izquierdas españolas “han adoptado una posición defensiva en el tema nacional, lo cual les ha llevado a adoptar una actitud ambigua e incluso seguidista a medida en el que el problema se ha ido agudizando y el neoliberalismo las ha ido colocando en una posición defensiva”, en alusión a los comunes en Cataluña.

En este sentido, explican que determinados sectores de la izquierda sostienen que la agenda nacional favorecerá una agenda progresista en España y también en Europa, algo de lo que discrepan estos tres veteranos dirigentes.

“Una parte muy importante de las izquierdas españolas, que va desde la socialdemocracia hasta sectores de inspiración anarquista pasando por personas de tradición comunista, republicana y socialista de izquierdas, pensamos que este planteamiento está radicalmente equivocado”, aseguran.

Regiones más ricas contra las más pobres

Al respecto, afirman que “la principal razón es que el llamado 'problema nacional' no afecta a regiones pobres explotadas por la metrópoli o sin derechos políticos propios, sino a las regiones más ricas de España que gozan de un elevado grado de autogobierno y que quieren desentenderse de los territorios más pobres del país de la misma forma que los países ricos de la Unión Europea están cancelando las políticas de solidaridad con los países del sur de Europa”. “Las clases medias –añaden-- con elevado capital cultural, son las que están en el núcleo del proyecto nacionalista pero en ningún caso las clases más desfavorecidas residentes en Cataluña que se oponen radicalmente a él por razones políticas, económicas, culturales y familiares”.

Esto está llevando a una sustitución de la ‘cuestión social’ por la ‘cuestión nacional’ en la agenda política, a una erosión de los ideales de solidaridad con los sectores más desfavorecidos por los que siempre han luchado las izquierdas, al desarrollo de un pensamiento competitivo entre territorios y culturas y a una dinámica de irracionalismo etno-lingüístico similar a lo que está sucediendo en otros países de Europa”.

Avisan del “grave error” que supone “seguir banalizando la situación creada pues puede debilitar a largo plazo los objetivos que han venido defendiendo las izquierdas y personas progresistas y humanistas en general desde la segunda mitad del siglo XIX: la agenda nacional no va favorecer la agenda social y solidaria sino que la va a frenar o incluso bloquear”.  

El voto rural-conservador

Recuerdan que la Generalitat cuenta con un presupuesto de 30.000 millones de euros y viene estando gobernada por partidos nacionalistas desde hace tres décadas “gracias a un sistema electoral que favorece fuertemente el voto rural-conservador. A través de los medios de comunicación públicos, ejerce un férreo control sobre la opinión pública catalana desarrollando un discurso victimista profundamente falso que ha conseguido calar en  algunos sectores de las izquierdas europeas”.

Con el fin de contrarrestar esta especie de pensamiento único, los firmantes creen necesario contactar con grupos políticos, medios de comunicación, sindicatos y organizaciones sociales progresistas europeas “con el fin de transmitir una información más completa y objetiva sobre lo que está pasando en Cataluña”. Por ello informan que compañeros vinculados desde hace muchos años a las izquierdas españolas preparan un viaje por varias ciudades europeas con fin de realizar encuentros informativos este otoño.