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Ivan Tibau, a la izquierda, junto a Artur Mas, en su etapa de secretario general de Deportes de la Generalitat / EFE

Auge y caída del icono del independentismo deportivo

El exjugador de hockey Ivan Tibau, a quien Puigdemont apartó de la secretaria general del Deporte, ha sido cesado de su último cargo como responsable de relaciones con el territorio

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Ivan Tibau lo fue todo en el hockey catalán. Y también en el independentismo deportivo. Pero el cambio de gobierno precipitó su caída. Una de las primeras decisiones que tomó Carles Puigdemont tras tomar posesión como nuevo presidente del Ejecutivo catalán, fue cesar a este exjugador de la selección española como secretario general del Deporte. En febrero de 2016, Tibau (Lloret de Mar, 1973) fue recolocado como responsable de Seguimiento de Relaciones con el Territorio. Entre sus principales cometidos figuraba la preparación de las visitas de Puigdemont por la geografía catalana. Siete meses después, ha vuelto a ser cesado.

Campeón del mundo

Tibau fue jugador y entrenador de hockey sobre patines. Y muy bueno. Pero su activismo secesionista le valió la expulsión de la selección española. Convertido ya en capitán de la selección catalana, cosechó muchos éxitos internacionales. El más recordado tuvo lugar en Macao, donde Cataluña se proclamó campeona del mundo “B” en 2004. Tres años después abandonó el deporte y se sumergió en el mundo de la política. Fue concejal de CiU en Lloret de Mar (Girona) durante el mandato del polémico alcalde Xavier Crespo, implicado en una trama de supuesta corrupción sanitaria. También se le vinculó con la mafia rusa, algo que siempre ha negado.

En 2011, el presidente Artur Mas llamó a Ivan Tibau para que llevara las riendas del deporte catalán en la Generalitat. Un cometido clave para el mundo secesionista, pues el deporte entendido como "estructura de estado" es una vía de internacionalización de esta causa. Las subvenciones públicas a las selecciones deportivas catalanas han resistido recortes, crisis y asfixias financieras. Pero Tibau no ha podido resistir las convulsiones que el propio procés ha provocado en la política catalana. Puigdemont prescindió de él en febrero y le sustituyó por otro convergente, muy beligerante en asuntos secesionistas y que creció políticamente en las juventudes convergentes, Gerard Figueras.

Relegado a un cargo tan difuso como el de responsable de relaciones con el territorio, Ivan Tibau concluyó ayer su etapa institucional.