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Jordi Sánchez en el Parlament. La investidura de Sànchez, la nueva teatralización del independentismo / FOTOMONTAJE DE CG

La investidura de Sànchez, la nueva farsa del ‘procés’

Los independentistas admiten que tienen pocas esperanzas de que el pleno del lunes se celebre y se encomiendan a los jueces para salir del embrollo

6 min

No saben salir de su propio embrollo, por lo que la única solución es ir ganando tiempo. La Mesa del Parlament ha señalado para el próximo lunes el pleno de investidura del futuro presidente de la Generalitat. El segundo que se convoca, tras la decisión del presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, de aplazar la designación oficial de Carles Puigdemont el pasado 30 de enero. Entendía Torrent que la condiciones personales de este candidato, fugado en Bruselas, no ofrecían garantías jurídicas suficientes. Y a las advertencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional se remitía.

Ahora le toca el turno a Jordi Sànchez, presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), ungido sucesor por el propio Puigdemont. Pero los mismos obstáculos que impidieron la investidura del exalcalde de Girona pesan sobre él. Así lo reconocía ayer en los pasillos parlamentarios un dirigente nacionalista. “Seguramente no habrá investidura el lunes”, afirmaba.

Ni plan a, ni b, ni c...

La pregunta era obligada. ¿Existe un plan b? Se lo tomó a risa. “B, c o d… Ni siquiera sabemos si hubo plan a”, respondió. Puede resultar muy frívolo que, a estas alturas del procés y de bloqueo institucional –han pasado ya más de dos meses desde las elecciones del 21D y más de cuatro desde que el Gobierno aplicó el artículo 155 de la Constitución para abortar la independencia unilateral de Cataluña--, los propios independentistas bromeen sobre candidatos e investiduras. La oposición, menos risueña aunque muy perpleja respecto a la situación parlamentaria, está convencida de que son los propios partidos secesionistas los que, incapaces de ponerse de acuerdo, quieren que la investidura de Sànchez se lleve a cabo.

El nuevo candidato ha presentado sendos escritos ante el Tribunal Supremo y en el Constitucional en los que solicita la libertad para poder asistir al debate de investidura. De no concedérsele, los letrados piden medidas para que pueda ser investido presidente. No es la primera vez que Sànchez pide la libertad, que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena siempre le ha denegado. Por su parte, el Constitucional ha aplazado su decisión sobre la admisión a trámite del recurso del Gobierno contra la convocatoria de un pleno en el Parlament para elegir a Puigdemont president de la Generalitat a distancia. Obviamente, la resolución llegará tarde, tras la renuncia del cabeza de lista de JxCat, pero arrojará muchas pistas sobre las intenciones virtuales de los secesionistas.

El caso Yoldi

En la mente de quienes apoyan la candidatura de Sànchez está el precedente de Juan Carlos Yoldi, que en los comicios vascos de 1986 estaba en prisión preventiva por su presunta pertenencia a ETA. Pese a ello fue elegido en la lista de Herri Batasuna (HB) por la provincia de Guipúzcoa y la coalición abertzale le presentó como candidato a lehendakari.

Sin embargo, en el mejor de los casos, un permiso carcelario que permitiera al dirigente independentista ser investido no soluciona el principal problema que tienen los independentistas: garantizar un gobierno estable. Así lo recuerda constantemente el propio Roger Torrent, quien tras cumplimentar la segunda ronda de contactos con los grupos parlamentarios, propuso a Sànchez como candidato. Lo hizo sin tener una mayoría garantizada. Y contradiciendo su propia promesa –volvió a expresarla ayer en un convulso encuentro con empresarios alemanes— de volver a la senda de la estabilidad.

"Un gobierno eficaz"

“Me comprometo a buscar un gobierno eficaz con la voluntad de defender principios democráticos fundamentales. Quiero contribuir a coser los grandes acuerdos de país que permitan afrontar los retos sociales y económicos", dijo Torrent. Fuentes republicanas aseguran que ese compromiso se mantiene y, arengas rupturistas aparte –Colegio de Abogados, plante al Rey--, este dirigente que sube enteros en la carrera por el relevo de Oriol Junqueras no está dispuesto a repetir el desafío de la anterior legislatura.

Las negociaciones entre ERC y Junts per Catalunya apenas avanzan en materia de contenido programático. Por su parte, la CUP vuelve a amagar con romperlo todo, pues exige un gesto de desobediencia a la Mesa del Parlament –es decir, al republicano Torrent— consistente en permitir que Puigdemont y Toni Comín, fugados en Bruselas, puedan votar a distancia. Buscan repetir elecciones, está claro. Pero no son los únicos.