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Mariano Rajoy (PP) y Pedro Sánchez (PSOE), en un encuentro anterior.

Investidura fallida y liderazgos cuestionados: Rajoy y Sánchez afrontan un futuro incierto

El Rey ha citado para el lunes al presidente del Congreso para iniciar la nueva etapa, en la que sectores empresariales presionarán en favor de un acuerdo entre PP, PSOE y Ciudadanos

María Jesús Cañizares
2 min

El guión se ha cumplido, pero a partir de ahora se abren dos meses de nuevas negociaciones muy inciertos para Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, que no han logrado formar Gobierno tras las elecciones del 20D.

El socialista lo ha intentado, aunque sin éxito, convirtiéndose en el primer candidato con investidura fallida. El conservador ni siquiera ha hecho un esfuerzo que ha considero un acto de corrupción política, según ha espetado durante su explicación de voto.

Las ofensas de Iglesias

Sánchez se ganó el apoyo de Ciudadanos y el aval de los barones socialistas, que se habían sublevado ante la posibilidad de un pacto con Podemos. Pero la formación de Pablo Iglesias no ha cedido ni ápice en sus posiciones, favorables a un referéndum en Cataluña que Sánchez y Rivera rechazan. La actitud ofensiva de Iglesias en los debates, donde habló de “franquismo” y de “cal viva” para provocar a PP y PSOE, complica todavía más una futura negociación.

Sin embargo, Sánchez ha ganado enteros en una situación que se le presentaba hostil después de haber obtenido los peores resultados electorales de la historia del PSOE. Recibirá presiones por parte de sectores económicos en favor de una coalición entre PSOE, Ciudadanos y PP. Pero, de nuevo, surgirá el interrogante respecto a quién presidiría ese Gobierno triangular.

Teatralidad

Rajoy, por su parte, no se ha mostrado proactivo en materia negociadora, aunque los populares aseguran que sí ha mantenido reuniones con otras formaciones, pero sin la teatralidad de PSOE y C,s. Ha anunciado que intentará recabar apoyos y que de ninguna manera apoyará un Gobierno presidido por Sánchez.

Tarde o temprano, lo sabe Rajoy, el PP tiene que afrontar su renovación y no parece que el futuro sea muy propicio a sus intereses personales. Es muy posible que PSOE y PP se exijan cabezas mutuamente, pero el problema principal que tiene Rajoy es que es en su propio partido donde ya se habla de sucesión, lo cual no es la mejor tarjeta de presentación para liderar unas negociaciones o repetir como candidato si hay elecciones en junio.