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El presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès (ERC), firma el decreto de aplazamiento de las elecciones del 14F / GOVERN

Inquietud en la oposición porque el decreto deja en manos del Govern otro aplazamiento electoral

El ambiguo redactado de la resolución que pospone los comicios al 30 de mayo enciende las alarmas de los partidos al no especificar criterios sanitarios objetivos para validar la nueva convocatoria

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Sigue el mal ambiente en Cataluña a causa del aplazamiento de las elecciones autonómicas. El ambiguo redactado del decreto del Govern que suspende los comicios del 14F por el avance de la pandemia y los pospone al 30 de mayo ha generado desconfianza e inquietud en algunas formaciones políticas.

Fuentes de diversos partidos consultadas por Crónica Global han mostrado su sorpresa al constatar que el texto de la resolución aprobada este viernes por el Consejo Ejecutivo y firmada por el presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, deja de nuevo en manos del Govern la decisión final de la convocatoria de las elecciones en función de la evolución de la pandemia pero sin especificar ningún tipo de criterio sanitario objetivo. Estas formaciones temen que, llegado el momento de la convocatoria --esto es, 54 días antes de la fecha de la votación, en este caso, el 6 de abril--, los partidos del Govern --ERC y JxCat-- vuelvan a retrasar las elecciones si los sondeos demoscópicos no les son favorables.

El Govern volverá a decidir

El texto que ha disparado las alarmas en la oposición es el artículo dos del decreto 1/2021, que indica lo siguiente: "Las elecciones al Parlamento de Cataluña se convocarán para que tengan lugar el día 30 de mayo de 2021, previo análisis de las circunstancias epidemiológicas y de salud pública y de la evolución de la pandemia en el territorio de Cataluña, y con la deliberación previa del Govern, mediante un decreto del vicepresidente del Govern en sustitución de la presidencia de la Generalitat".

Para aprobar el aplazamiento dictado este viernes no se ha apelado a ningún criterio objetivo, como podría ser una determinada tasa de contagio, o el número de ingresos hospitalarios o fallecimientos. De hecho, el decreto se limita a indicar que hay "un empeoramiento generalizado", que "los contagios por razón del Covid-19 se han acelerado" y que hay "una elevada probabilidad de que la actual situación de la pandemia se prolongue más allá del 14 de febrero". Y tampoco fija ninguna pauta sanitaria claramente definida para confirmar o suspender nuevamente la convocatoria del 30 de mayo.

Encuestas

Las suspicacias de la oposición con el decreto del Govern se originan después de que en los últimos días se haya producido un tira y afloja entre los partidos del Govern --ERC y JxCat-- y el PSC a costa del aplazamiento de la fecha electoral, fundamentalmente por las diferentes expectativas electorales de cada partido.

Por una parte, la reciente elección del ministro de Sanidad, Salvador Illa, como candidato del PSC ha disparado sus perspectivas en las encuestas, hasta el punto de que en alguno de los sondeos apuntan a que superaría a ERC. En cambio, los de Puigdemont no se encuentran en el mejor momento demoscópico.

¿Una maniobra recurrente?

En la negociación entre partidos de los últimos días para tratar de alcanzar un consenso sobre la nueva fecha de las elecciones el PSC se posicionó a favor de celebrarlas a finales de marzo, "una fecha más cercana al 14F" que la del 30 de mayo que defendía el Govern y que finalmente ha impuesto. Según los socialistas, este aplazamiento de más de tres meses y medio responde a razones partidistas y no sanitarias.

Ahora, los partidos de la oposición sospechan que pueda repetirse la misma maniobra cuando llegue el momento de la nueva convocatoria.