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Oriol Junqueras (ERC), Carles Puigdemont (JxCAT) y Carles Riera (CUP). Los independentistas preparan su marcha atrás / CG

Los independentistas preparan su marcha atrás

La ANC toca a rebato en un intento desesperado por lograr la unidad de JxCat, ERC y la CUP, que tras la segunda investidura fallida piensan ya en clave electoral

6 min

Entre la frase pronunciada por Artur Mas (“La independencia fue un engaño”) y la declaración formulada ayer por su sucesor, Carles Puigdemont (“Repetir elecciones no es una tragedia”), solo han transcurrido quince días. Pero muy intensos, pues en ellos se ha visualizado no solo la falta de acuerdo entre las formaciones secesionistas para investir a un candidato, sino el desánimo que comienza a hacer mella en sus bases. De ahí que este domingo, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) organice un desesperado acto de reafirmación con el objetivo de hacer un llamamiento a la unidad, tras la segunda investidura fallida desde las elecciones del 21D. Anoche, el presidente del Parlament, Roger Torrent, confirmó lo esperado: el aplazamiento del Pleno convocado el lunes para ungir a Jordi Sànchez presidente.

La decisión del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena de rechazar la puesta en libertad de Sànchez para que acudiera a la Cámara catalana ya hacía inviable la investidura de este candidato, el segundo que presenta Junts per Catalunya. Primero fue Puigdemont, quien, desde su exilio en Bruselas, aspiraba a ser nombrado presidente a distancia. Esta pretensión fue descartada por los jueces y por Torrent (ERC), quien el 30 de enero aplazó la sesión de investidura, desatando la ira del entorno del exalcalde de Girona. Fue el primero de los desencuentros aireados entre JxCat y ERC, cuya guerra soterrada se hizo pública.

Insuflar ánimos a las bases secesionistas

Tras varios episodios de desafío por parte del propio Puigdemont –petición de amparo, es decir, de desobediencia a Torrent--, así como de iniciativas unilaterales por parte del presidente de la Cámara –apelación al Tribunal de Derecho Humanos de Estrasburgo— y de exigencias de desacato en el caso de la CUP, el cabeza de lista de JxCat dio un paso al lado y cedió el testigo a Sànchez, presidente de la ANC actualmente encarcelado en Soto del Real.

Precisamente este domingo, la entidad soberanista ha organizado un gran acto en favor de la instauración de la república catalana con la finalidad de insuflar aire a unas bases secesionistas donde el desánimo comienza a hacer estragos. La convocatoria de la ANC no escatima críticas a los tres partidos. “La renuncia de Carles Puigdemont a la investidura no era lo que miles de catalanes esperaban”, afirman, tras “deplorar” lo que califican de “espectáculo de las últimas semanas entre los partidos”.

En efecto, la falta de acuerdo entre las formaciones independentistas, el cerco judicial y el arrepentimiento de algunos imputados –“la DUI fue un engaño”, “era simbólica”...-- no han ayudado demasiado en la consecución de un pacto entre JxCat, ERC y CUP.

ERC, a por el tripartito de izquierdas

Así, los republicanos ya tienen la vista puesta en “construir mayorías amplias y transversales”, tal como apuntaron ayer Oriol Junqueras y Marta Rovira en un artículo conjunto publicado en la web de Esquerra, en la línea de lo sugerido por el diputado de esta formación en el Congreso Joan Tardà. Es decir, de lograr una alianza entre republicanos, comunes y PSC. La apuesta es arriesgada y exige a ERC afinar bien el relato para no ser acusados de traidores.

Por su parte, Junts per Catalunya no cuenta ni con el apoyo de PDeCAT, que rechaza gobierno inestables, ni con la firmeza con la que arrancó tras el 21D. La propuesta de acuerdo de investidura firmada con ERC y enviada a la CUP vuelve a dar vueltas sobre un proceso constituyente que debe finalizar en otro referéndum –el tercero en cuatro años--, en este caso en forma de multiconsulta estilo Colau.

Tras Puigdemont y Sànchez, ahora suena el nombre de Jordi Turull, que está en libertad condicional. No es un dirigente que genere consensos ni en PDeCAT –Marta Pascal le arrebató la coordinación del partido, cargo al que aspiraba tras la refundación de CDC— ni en ERC, donde recuerdan su pasado pujolista.

De nuevo, la presión de la CUP

Tampoco en la CUP gusta Turull. Los antisistema no eran entusiastas de Sànchez y mantenían su abstención a la espera de gestos de desobediencia. Como era de esperar, esta formación considera “insuficiente” la propuesta enviada por JxCat y ERC. Los cupaires son los principales interesados en que haya nuevas elecciones, pues mantienen su pátina de partido coherente con sus postulados republicanos.

Esta es la situación en la que, hoy por hoy, se encuentra el independentismo catalán: de bloqueo absoluto. “Repetir elecciones no es una tragedia”, dijo ayer Puigdemont. Pues eso.