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El independentismo utiliza el MWC para intensificar su presión al Estado

El independentismo utiliza el MWC para intensificar su presión al Estado

Partidos y entidades secesionistas, con la colaboración de los 'comunes', se muestran dispuestos a sacrificar la recuperación económica para avanzar hacia la ruptura del país

26.02.2018 00:00 h.
6 min

El movimiento independentista catalán ha aprovechado la presencia del rey Felipe VI​ en Barcelona con motivo de la inauguración del Mobile World Congress (MWC) para elevar el tono de su reivindicación secesionista unilateral. Una operación en la que ha contado con la inestimable ayuda --consciente o no-- de los comunes, de la mano de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Si una cosa ha quedado clara este domingo en Barcelona es que los partidos y las organizaciones independentistas no piensan levantar el pie del acelerador y están dispuestos a sacrificar incluso una mina de oro como el MWC para llegar hasta el final en su ruptura con el resto de España. No parece importarles que el evento genere decenas de miles de puestos de trabajo y deje casi 500 millones de euros en la ciudad de forma directa y varios miles de millones de forma indirecta, además de situarla en el mapa tecnológico mundial.

Los responsables del MWC toman nota

Los responsables de la feria más importante de la industria del móvil han sido testigos en primera persona de la inestabilidad política y social que impregna Cataluña a causa del independentismo. Una inestabilidad de la que los organizadores acostumbran a huir como de la peste. 

Ningún representante de las instituciones políticas catalanas ha recibido al jefe del Estado a su llegada al acto oficial de bienvenida, mientras las calles estaban tomadas por cientos de manifestantes y los Mossos cargaban contra los más radicales. Sin duda, en Dubái --la ciudad que se postula para arrebatar el MWC a Barcelona-- se debían estar frotando las manos.

Fracaso del 155 'light'

De lo ocurrido este fin de semana se deduce que ni el encarcelamiento de algunos de los responsables del procés, ni la incesante fuga de empresas, ni la aplicación light del 155 planteada por el Gobierno del PP han servido para desterrar la vía unilateral del independentismo catalán.

Horas antes de la llegada del Rey, la ANC aprobaba su nueva hoja de ruta en la que se reafirmaba en todos sus objetivos y anunciaba que redoblaría sus acciones para lograr “implementar” la “República proclamada” el pasado 27 de octubre.

Torrent

De igual forma, el discurso aparentemente moderado con el que hace poco más de un mes Roger Torrent (ERC) se estrenaba como presidente del Parlament fue un espejismo. Las esperanzas por parte de los constitucionalistas de que el secesionismo podía volver a aceptar la legalidad han quedado disipadas en pocas semanas, a pesar de los repentinos arrepentimientos en sede judicial de la mayoría de los encausados por el procés.

Así se constata del desafío lanzado por Torrent el viernes pasado al denunciar la existencia de “presos políticos” en España durante un acto en el Colegio de Abogados de Barcelona ante el ministro de Justicia, Rafael Catalá, y la cúpula judicial de Cataluña. Por si alguien tenía alguna duda, el plante al Rey en un momento tan delicado como la inauguración del MWC --rematado con el lazo amarillo que ha lucido durante la cena oficial-- lo ha acabado de confirmar.

Colau

El papel de la alcaldesa Colau también ha sido trascendente en la crisis del MWC. A pesar de que siempre ha asegurado no ser independentista, sus acciones indican lo contrario. Según ha reconocido públicamente, votó a favor de la secesión el 9N, y participó en el referéndum del 1-O (que desde su entorno político se había calificado de movilización independentista).

De igual forma, justificó la ruptura de su pacto de gobierno con el PSC en el consistorio por su apoyo al 155, asumiendo los argumentos de los partidos nacionalistas. Y ahora se ha convertido, junto a Torrent, en la cabeza más visible del boicot al jefe del Estado por su respuesta al 1-O, convirtiéndose así en una herramienta muy útil para la estrategia independentista. Y lo ha hecho sin morderse la lengua, al explicar que el protocolo de recepción del Rey era “un acto de pleitesía y vasallaje impropio de una democracia del siglo XXI”.

El Rey y el Gobierno

El Rey, de momento, ha hecho oídos sordos al boicot institucional, a las caceroladas y a los insultos, y en su discurso de inauguración del MWC ha hecho un llamamiento a la colaboración entre el Gobierno, la Generalitat y el ayuntamiento para afrontar los retos a los que se enfrenta la sociedad española en su conjunto.

La respuesta del Gobierno, en cambio, ha sido más contundente y ha puesto el grito en el cielo por considerar que la estrategia del independentismo es suicida y puede salirle muy cara a todo el país en forma de un pesado lastre para el crecimiento económico.

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