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El independentismo se prepara para esconder la 'estelada' en la campaña

ERC y PDeCAT reniegan del 'procés' y mientras los republicanos vuelven al eje izquierda-derecha, los convergentes ocultan sus siglas en una falsa coalición a la espera de su nueva refundación

14.11.2017 00:00 h.
4 min
Imagen de una bandera independentista perdiendo color. El independentismo esconderá la ‘estelada’ / CG

Cambio de tercio. Los partidos independentistas afrontan la campaña del 21D con menos épica en sus mensajes, conscientes de que el procés está quemado como discurso. “Quizá haya que esconder la bandera durante un tiempo y volver al eje izquierda-derecha”, explican fuentes secesionistas.

Ya se han dado pasos en ese sentido. Tanto el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, como la exconsejera de Enseñanza Clara Ponsatí, han admitido que el Govern no estaba preparado para declarar la independencia. El republicano abundaba en ese mea culpa precisando que el error de los secesionistas fue poner plazos a la declaración de la república catalana.

¿Hacia un nuevo tripartito?

Hace tiempo que ERC, que aparece como ganadora en todos los sondeos preelectorales aunque sin mayoría suficiente, tiende puentes con otros partidos. Especialmente con los comunes, cuya líder, Ada Colau, ha abierto la puerta a una alianza con los republicanos tras romper su pacto de gobierno con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona. Sin olvidar al PSC, cuyo primer secretario, Miquel Iceta, insiste en que un nuevo acuerdo tripartito solo sería posible si ERC abandona las aventuras rupturistas. Ya lo hicieron entre 2003 y 2010, cuando gobernaron juntos la Generalitat.

El partido presidido por Oriol Junqueras solo puede crecer en el área metropolitana, donde la operación Rufián --captación del voto castellanohablante-- no parece haber obtenido de momento los réditos esperados. Es necesario, según las citadas fuentes, modular el discurso identitario a favor de consignas de carácter social. Sin omitir, eso sí, la supuesta condición de “preso político” del cabeza de lista, Oriol Junqueras.

Hasta el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha mutado su mensaje. Lo ha hecho desde Bruselas, donde permanece huido de la justicia española. El exalcalde de Girona ha asegurado en una entrevista con el diario belga Le Soir que “siempre es posible” una solución diferente a la independencia y que está dispuesto a aceptar “la realidad de otra relación con España”.

Junts per Catalunya, la falsa coalición

Unas declaraciones que pueden sorprender en boca de quien había defendido hasta ahora posiciones muy frontistas. Sin embargo, Puigdemont ha aceptado encabezar una lista en la que las siglas de su partido, PDeCAT, quedarán diluidas en un nuevo nomenclátor, Junts per Catalunya.

Esta candidatura tiene ínfulas de coalición, pero no lo es, dada la negativa de ERC y CUP de integrarla. Se trata de una lista transversal, con cargos convergentes e independientes, que constata que el “efecto Iceta” comienza a hacer mella en las formaciones secesionistas. Aunque, a diferencia de los socialistas, PDeCAT apenas es tenida en cuenta a la hora de analizar posibles coaliciones de futuro.

Incluso ERC habla de lista transversal. La decisión del PSC de integrar en su candidatura a exdirigentes de UDC e independientes ha creado escuela. El objetivo de los socialistas es hacerse con el voto catalanista, es decir, ocupar un espacio de centralidad ahora huérfano. Un espacio que algunos sectores de PDeCAT quieren recuperar. De ahí que, de momento, dirigentes como Marta Pascal, David Bonvehí o Santi Vila hayan dado un paso al lado a la espera de una nueva catarsis convergente, previa depuración de la vieja guardia –Artur Mas, Francesc Homs-- que en breve afrontará la sentencia del caso Palau, sobre la supuesta financiación irregular de CDC.

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