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Pablo Casado y Albert Rivera, bajo la mirada de Puigdemont y Torra: independentistas y Vox contra Sánchez /CG

El independentismo se alía con la derecha para castigar a Sánchez

Los partidos independentistas culpan al presidente del Gobierno de la irrupción de Vox y siguen la estrategia de PP y Ciudadanos a la espera de un escenario de ruptura

04.12.2018 00:00 h.
6 min

¿Lamentos? Ninguno. El independentismo ve una oportunidad en lo que ha sucedido en Andalucía. Aunque los debates internos existen, y las dudas y las divisiones, los partidos independentistas han decidido apretar el acelerador y se unen a la derecha, a Ciudadanos, al PP y a Vox para castigar a Pedro Sánchez. Es el PSOE, con su campaña electoral en Andalucía, el que ha dado alas a la ultraderecha: “Que el PSOE no se vaya más a la ultraderecha”, reclamó Eduard Pujol, el portavoz del grupo parlamentario de Junts per Catalunya, mientras que para Esquerra Republicana los resultados en Andalucía, que podría dar lugar a un gobierno de derechas, con la colaboración de Vox, son la puerta para la “independencia”, como “la mejor manera para dar respuesta a la ciudadanía de Cataluña”, según la portavoz republicana, Marta Vilalta. Y Carles Puigdemont, desde Bruselas, acompañado del presidente del Parlament, Roger Torrent, remachaba el mensaje con una denuncia “de todos los que se pusieron al lado de Vox en la estrategia judicial y clamaron el ‘a por ellos”, en referencia al PSOE.

Esa alianza se produce desde interpretaciones diferentes sobre lo que ha sucedido. El PP y Ciudadanos han cargado contra el PSOE y han basado la campaña electoral en Andalucía en el apoyo que recibió Pedro Sánchez de los independentistas en la moción de censura, y en la relación que se ha establecido, se hayan traspasado líneas rojas o no, con el gobierno catalán.

Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat prófugo de la justicia en Waterloo (Bélgica), en un acto público / EFE

Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat

Jugada arriesgada de Puigdemont

Esa es la principal baza, también, de Vox, que recrimina a Pedro Sánchez haber aceptado esos votos, cuando se puso en peligro el propio Estado con las actuaciones del independentismo y del gobierno catalán en octubre de 2017. Es más, van más allá, al reprochar a Mariano Rajoy que no hubiera aplicado antes el 155 de la Constitución. Toda esa actuación del independentismo, el haber impulsado una vía unilateral, ha impregnado la política española, pero el independentismo mira ahora a otro lado, y sigue cargando contra el Gobierno español, por no cambiar la estrategia, de forma radical, respecto al Ejecutivo del PP.

Esa es la indicación del expresidente Carles Puigdemont, la de seguir adelante, “ahora con más motivo”, y rechazar de plano la negociación de los presupuestos del Gobierno para 2019. Pese a ello, ha intentado en los últimos días una jugada arriesgada, antes de conocer los resultados de Andalucía, que ahora lo cambian todo. A través de su delegada en el Congreso, Miriam Nogueras, vicepresidenta del PDeCAT, propuso una reunión bilateral entre los dos gobiernos, el español y el catalán, para el 21 de diciembre, aprovechando que Sánchez ha decidido celebrar el Consejo de Ministros para esa fecha en Barcelona.

Dudas de Esquerra

Si esa fotografía se obtenía, estaba dispuesto a abrir una negociación con el Ejecutivo sobre las cuentas de 2019. El Gobierno se negó en redondo. Y ahora con más motivo.

Puigdemont convocó para este pasado fin de semana, en Waterloo, a los principales dirigentes del independentismo, con el presidente Quim Torra; el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y el líder de la CUP, Carles Riera, junto a miembros de la ANC y Òmnium Cultural. A todos les pidió “unidad de acción”, que se irá concretando en las próximas semanas, y que tiene como bandera la huelga de hambre de los políticos independentistas presos. Este lunes se unieron a Jordi Sànchez y Jordi Turull otros dos presos, Josep Rull y Joaquim Forn. Es una estrategia que, aunque tiene el apoyo público de Esquerra, no comparten los republicanos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una sesión de control en el Senado / EFE

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno

Sánchez, "sin crédito"

Puigdemont se reunió este lunes con Torrent, para ofrecer, desde Bruselas, la imagen de máxima unidad, y dejar claro que el problema lo tiene Pedro Sánchez, “al que se le ha acabado el crédito”, según el expresidente. La disyuntiva está en solucionar la cuestión catalana “de forma democrática”, que para el independentismo sólo puede pasar con la celebración de un referéndum de autodeterminación.

El adversario de la derecha y del independentismo, por causas diferentes, es ahora el mismo: Pedro Sánchez, que, pese al clima cada vez más complicado, se ha empeñado en seguir y mostrar ese acercamiento institucional con la Generalitat.

En el seno de Esquerra existen dudas sobre la actuación que se debería seguir, y se admite que “la idea de cuanto mejor peor, suele ser, ciertamente, peor”. Pero nadie tiene capacidad de imponerse frente al propio Puigdemont, y a las entidades soberanistas, con cuatro políticos presos, además, en huelga de hambre.