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Quim Torra, Roger Torrent y Jordi Sánchez, las caras del independentismo / FOTOMONTAJE DE CG

El independentismo admite que su política es un pitorreo

Esquerra pide a Torra que se mantenga la estrategia acordada, Jordi Sànchez presiona desde la prisión y Puigdemont alienta al presidente ‘irredento’

11.12.2018 00:00 h.
8 min

El independentismo arrincona al Estado y ello obliga a la aplicación del 155. Esa es la tesis de los partidos de centro-derecha, Ciudadanos y PP, y el propio Gobierno de Pedro Sánchez ha comenzado a tomar medidas. Pero el propio movimiento independentista admite que su política es un “pitorreo”, que vive en un caos, que no sabe qué dirección tomar, y que esa misma política del Gobierno le obliga a reorientar toda su estrategia, que se refugia en un ataque a la monarquía un día, o en el auge de Vox, para desacreditar toda la democracia española. Eso sí, el movimiento mantiene su potencial rupturista, que se acrecienta por su actual descontrol.

Los contactos de dirigentes de Esquerra con el presidente Quim Torra y con otros miembros del Govern han sido constantes en las últimas horas, con un mensaje muy claro: que se mantenga la estrategia acordada y que nadie tome decisiones unilaterales. El encargado de ofrecer públicamente la advertencia, ya preparada, fue el presidente del Parlament, Roger Torrent, quien aprovechó la visita a los políticos presos en Lledoners para rechazar la vía eslovena esgrimida por el presidente Torra. No hay otra posibilidad, para Esquerra, que la vía escocesa, que pasa por buscar a medio plazo un apoyo electoral mayor para el independentismo y forzar al Gobierno español, del color que sea, un referéndum de autodeterminación acordado.

La irritación de Esquerra

Torrent sigue a pies juntillas la carta de navegación que ha dictado Oriol Junqueras. Ningún movimiento, resistencia ante la presión del mundo postconvergente que representa ahora la Crida de Carles Puigdemont, y que gestiona Jordi Sànchez desde la prisión. “Nada ha cambiado, seguimos igual, vamos a mantener la estrategia”, aseguran fuentes del partido. Y ese “seguimos igual” implica la demostración de que se puede gestionar “y bien” desde la Generalitat y defender un proyecto independentista que tendrá posibilidades de salir adelante cuando “mayorías inapelables” lo suscriban. Eso no pasa ahora. Si ocurre, “se defenderá la vía escocesa”, que pasa por un “referéndum acordado con el Gobierno”.

¿Pero, cuál es la realidad? Un caos absoluto, el que representa la figura de Quim Torra, capaz de animar a los catalanes a que sigan la vía eslovena --declaración unilateral de independencia y riesgo de enfrentamiento armado--, de lanzar a los CDR contra los Mossos, de poner en cuestión al consejero de Interior, Miquel Buch, y de ayunar en Montserrat durante 48 horas en solidaridad con los políticos presos en huelga de hambre. Eso irrita a Esquerra, consciente de que esa huelga de hambre, --de Jordi Sànchez, Jordi Turull, Joaquim Forn y Josep Rull-- significa una presión a Junqueras, antes del juicio que se iniciará en enero.

El presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, a las puertas de Lledoners ayer / CG

El presidente del Parlament, Roger Torrrent

Los independentistas, todos contra todos

Las posiciones del independentismo están encontradas: Puigdemont desde Waterloo, anima a Torra a seguir adelante en esa insurrección, si se da la circunstancia; Torra, como portavoz de Junqueras, insiste en la vía escocesa; los CDR comienzan a ir por libre y preparan acciones para el 21 de diciembre, cuando se reunirá el consejo de ministros en Barcelona, sin el visto bueno de la ANC y Òmnium Cultural; Jordi Sànchez, el líder de la Crida, reclama ahora desde la prisión que se pueda organizar un referéndum con tres preguntas; Toni Comín trata de rectificar sus palabras sobre la insurrección a la eslovena desde Bruselas --siendo una pieza inicialmente de Esquerra, ahora alineada con Puigdemont-- mientras Elsa Artadi, como consejera de Presidencia trata de gobernar, junto con los consejeros republicanos, con reuniones bilaterales con los ministros del Gobierno de Pedro Sánchez, pero no pierde oportunidad para aparecer con Torra en esas acciones de ayuno. Y a todo eso se debe añadir las primarias a la alcaldía de Barcelona, que promueve el filósofo político Jordi Graupera, con el apoyo de la ANC, y la candidatura propia de uno de los fundadores de la Crida, Ferran Mascarell, a la espera de que alguien se mueva para unir esfuerzos.

Uno de los gurús de los republicanos, asesor y activista con influencia en las bases de Esquerra, Eduard Voltas, lo ha verbalizado con esa expresión sobre el “pitorreo”, que los dirigentes independentistas asumen y admiten en privado: “La vía eslovena, la vía escocesa, las primarias, un referéndum con tres preguntas, la desobediencia, ensanchar la base… ahora mismo el independentismo es un pitorreo estratégico”.

Corte de la autopista AP-7 por parte de los CDR / EFE

Cortes de los CDR en la AP7

Los CDR, a su aire

Es una voz cercana a los republicanos, que son los que con más claridad expresan su posición. En el otro lado, con palabras amables para Esquerra en privado, están los dirigentes del PDeCAT, que no entienden nada de lo que hace Torra, que se resisten a los intentos de Puigdemont para que el partido exconvergente se diluya en la Crida, pero que no tienen la fuerza suficiente para levantar el dedo y plantear una estrategia diferente y atrevida, que pasaría por dejar ya de lado la vía rupturista. “Son palabras sensatas”, señalan, en referencia a Torra y a la posición de Junqueras.

El problema para todos ellos es que los CDR, independentistas organizados en todo el territorio catalán, han comenzado a tomar decisiones sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, con acciones en la calle, con objetivos concretos, que el Gobierno catalán no controla. Ese es el peligro que ha comenzado a ver el Gobierno español, y que debilita a Pedro Sánchez.

Las medidas de Sánchez

El ejecutivo español prepara el pleno de este miércoles en el Congreso, que iba a servir, inicialmente, como un debate sobre una posible oferta al gobierno catalán, con un paquete de medidas que pueda contrarrestar esas acciones. El hecho de que los Mossos d’Esquadra no reaccionaran el pasado fin de semana, con cortes de vías principales como la AP7 por parte de los CDR, ha llevado al Gobierno a enviar diferentes cartas a los responsables del Ejecutivo catalán para saber “qué ocurrió”, con el objetivo de que el 21 de diciembre, cuando se reúne el consejo de ministros en Barcelona, no se convierta en una encerrona que signifique una derrota política total que sea aprovechada por PP y Ciudadanos.

El independentismo admite que no tiene estrategia, que gira y gira, con voces y posiciones contrapuestas, pero ese “pitorreo” no significa que disminuya su potencial rupturista. El Gobierno es consciente de ello, aunque el bloque independentista este roto y enfrentado.