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El candidato del PSC a las elecciones, Salvador Illa, entra en la sede del partido de la calle Pallars de Barcelona / EP

Illa enseña los dientes

El candidato socialista deja un poco atrás su imagen de persona tranquila en un primer debate entre candidatos muy aburrido

7 min

Cataluña ha estrenado la campaña electoral con el primer cara a cara entre candidatos, el de La Vanguardia. Una confrontación de ideas un tanto soporífera que ha servido para que el candidato socialista, Salvador Illa, dejase atrás la imagen que ha cultivado desde hace 11 meses de persona tranquila e inmutable. El perfil que pretendía mantener como ministro de Sanidad en plena pandemia para trasladar sosiego a la ciudadanía y huir de la bronca política, una cierta solemnidad en torno a su persona. Pero ya no está en el paseo del Prado y, como candidato socialista, este viernes ha enseñado por primera vez los dientes.

De nuevo, el resto de formaciones políticas lo han convertido en el rival más fuerte a batir. No parece la mejor estrategia por parte de los otros dos partidos (JxCat y ERC) que podrían ocupar la primera plaza en escaños y/o votos según los sondeos de intención de voto publicados hasta la fecha. Con todo, es la que siguen desde hace días y han mantenido este viernes.

Pactos poselectorales

Illa ha sido el primer candidato en acabar con sus turnos de palabra. Tampoco sería el gesto más inteligente con el manual de debate en la mano, pero como él mismo ha señalado: “No me puedo quedar así”. Ha bajado al barro y ha contestado a todas las atribuciones directas que se le han hecho.

Primer debate electoral para el 14F / LA VANGUARDIA
Primer debate electoral para el 14F / LA VANGUARDIA

Iban en dos direcciones claras, las reiteradas demandas de Carlos Carrizosa (Cs) y Alejandro Fernández (PP) para que despejara con quién piensan alcanzar pactos poselectorales los socialistas --el exministro ha reiterado que no piensa incorporar a independentistas si puede formar Gobierno, el titular de una entrevista publicada hoy mismo--, tesis que le convierte ya en ganador. Es muy posible que sí lo sea de los denominados partidos del bloque constitucionalista, los que no están a favor de la secesión.

JxCat y ERC quieren conquistar a los empresarios

ERC y JxCat han mantenido su aura independentista y han lanzado promesas un tanto vagas del ho tornarem a fer. Los ataques de Pere Aragonès y Laura Borràs contra el socialista han ido más en una línea económica, el achacarle los retrasos en el pago de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) del Gobierno y que durante el encierro solo lanzasen líneas de crédito blando --ICO-- para las empresas y autónomos que tuvieron que bajar la persiana.

Se trata de un terreno pantanoso para ambas formaciones que comparten con pugna constante el Ejecutivo catalán. La primera línea de ayudas que lanzó la Generalitat cuando la gestión de la pandemia se pasó a las autonomías --un gesto hábil de Pedro Sánchez para evitar chamuscarse más con resultados mejorables-- acabó como el rosario de la aurora.

Fueron tildadas de “juegos del hambre” por sus receptores potenciales y el caos en su reparto acabó con una remodelación tan exprés como sorpresiva de la cúpula de la consejería de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, liderada por el republicano Chakir El Homrani. Después de ello se ha tenido que esperar hasta 2021 para que se anunciasen nuevas inyecciones de capital públicas que, aunque son recibidas de forma positiva, se advierten insuficientes por parte de los agentes sociales y aún no se han repartido.

Chacón se reivindica

Las formaciones que comparten ahora la plaza Sant Jaume no son las favoritas entre el empresariado catalán, cuyo apoyo a Illa no se disimula demasiado. Se ha identificado como el voto útil para cambiar la situación y eso se tiene bien detectado por parte de los independentistas, cuyo discurso intenta buscar el equilibrio entre las consignas que alimentan a sus masas secesionistas (Borràs ha metido con calzador una pulla a Juan Carlos I y la monarquía en general) y se erigen como los defensores de la economía catalana.

La candidata del PDeCAT, Àngels Chacón, en el arranque de campaña / EP
La candidata del PDECat, Àngels Chacón, en el arranque de campaña / EP

En cuanto a las formaciones menores, pero que serán claves por la fragmentación extrema que se espera en el próximo Parlamento catalán, sus intervenciones han ido desde una Àngels Chacón que ha defendido a PDECat como el único partido independentista sensato --es la heredera más clara de Convergència e incluso ha reivindicado tanto el partido como de Artur Mas, que aún mantiene el carné-- hasta un Ignacio Garriga que ha echado mano del ideario más ultra de Vox con una amalgama de menas que supuestamente viven como reyes gracias al erario e inmigrantes que pasan por delante de los de casa. Populismo en estado puro.

Carrizosa acalla a Garriga

El correctivo más destacado de la sesión se lo ha llevado de Carrizosa en una intervención que honra al liberal. Garriga ha acusado a Illa de ser el responsable de que su padre “no pasase el triaje” y se quedase sin un ventilador artificial durante la primera ola de la pandemia, cuando el sistema sanitario estaba superado tanto por la virulencia del virus como por su desconocimiento. “No me atrevería nunca a culpar ni a la señora Vergés [consejera de Salut catalana] ni al señor Illa de lo ocurrido”, le contestó Carrizosa tras confesar que a su padre le ocurrió lo mismo y que, por desgracia, “sí que falleció”.  

Este ha sido el momento álgido del debate en que Dolors Sabater (CUP) ha asegurado que serán claves para forzar la secesión y Jéssica Albiach (comuns) se ha abanderado como la fuerza más de izquierdas. Mientras sucedía, la fiscalía ha avalado que las elecciones se celebren el 14 de febrero. La campaña sigue.