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Los candidatos del 14F en el debate electoral organizado por TV3 / EUROPA PRESS

Illa y Aragonès exhiben presidencialismo en un debate donde Fernández acorrala a Vox

Guerra de fronteras electorales en TV3 donde Chacón ajusta cuentas con JxCat, mientras Albiach protege un tripartito ante una nerviosa y descolocada Sabater

7 min

Un debate convencional para una campaña inusual. Eso sí. Alarde de drones, puesta en escena y llegada de los candidatos al más puro estilo Gran Hermano, no exento todo ello de fallos en la novísima tecnología de TV3. La guerra de fronteras y la estrategia de pactos animó un debate que apuntaba a aburrido y que se saldó con un cara a cara 'presidencialista' entre Salvador Illa (PSC) y Pere Aragonès (ERC), que según las encuestas se disputan la victoria del 14F; el marcaje de Àngels Chacón (PDECat) a Laura Borràs (Junts per Catalunya), que mantuvo un perfil plano, y las réplicas contundentes de Alejandro Fernández (PP) al populismo de Ignacio Garriga (Vox).

Dolors Sabater (CUP), nerviosa y descolocada, intentó buscar el cuerpo a cuerpo con Jessica Albiach (En Comú Podem), fiel a un pacto de no agresión con PSC y ERC. Carlos Carrizosa (Ciudadanos), repartió a diestro y siniestro. Comenzando por la televisión anfitriona.

El director de TV3, Vicent Sanchis, moderador desganado, cumplió con su promesa de mantenerse en un segundo plano. Solo salió de su invisibilidad para intentar evitar los desmanes de Vox y el griterío de una segunda parte donde los reproches subieron de tono.

La pandemia

El primer bloque, dedicado a la pandemia, arrancó con el despiste de Carrizosa, que entró como un toro bravo contra el sesgo ideológico de la televisión anfitriona, y las puyas entre Aragonès y Chacón. El republicano señaló los recortes convergentes en la sanidad y la exconsejera denunció los “cajones vacíos” que dejó el tripartito. Albiach se alineó con Aragonès para denunciar las políticas de austeridad, mientras que Illa, tiró de su experiencia como ministro de Sanidad, para hablar de gestión e inversión.

Sabater, a la que su propio partido había ocultado en anteriores debates –quizá por sus visibles nervios--, arremetió por partida triple: a ERC, PSC y Comunes, por “privatizar la sanidad”.

Garriga, muy faltón

Fernández criticó el gasto en propaganda independentista en detrimento de los servicios sanitarios, una tesis compartida por Garriga, quien mucho más faltón, habló de “mafia separatista”, de una “TV3 que genera odio”, “de robo a los catalanes” y de los “muertos” que han dejado los socialistas y los independentistas durante el Covid.

Borràs prometió un aumento del gasto en sanidad en 5.000 millones, una afirmación que permitió a Albiach abundar en las contradicciones de los neoconvergentes, que rechazan un aumento de la presión fiscal. “¿De dónde van a sacar el dinero?”, preguntó la representante de los comunes. Chacón, que al igual que Illa tiene experiencia de gestión, también dirigió sus dardos contra Borràs, a quien “agradeció” que “ya no nos haga distinguir entre la vida o la economía, como hacía Quim Torra. Y sé de lo que hablo”, en alusión a su experiencia como consejera de Empresa, cargo del que fue cesada por no queres sumarse a las filas de Carles Puigdemont.

Argimon, el deseado

Borràs amagó con un “yo también gestiono” y anunció que, si gobierna, su consejero de Salud será Josep Maria Argimon, actual secretario de salud pública. Curiosamente, Illa había anunciado en declaraciones anteriores que contaría con Argimon en su futuro gobierno. El exministro encajó los golpes de Fernández y Carrizosa, que le acusaron “esconderse” detrás de las autonomías al descentralizar la gestión de la pandemia. Flemático, Illa anunció que no iba a “gastar mi tiempo en responder a todas las críticas”, pero reprochó a los partidos que, como el PP, no contribuyeron a esa coordinación votando en contra de las medidas extraordinarias del Gobierno.

El candidato del PP se desmarcó de la visceralidad de Garriga, quien apostó por “cerrar la Generalitat”, para después hablar de planes para Cataluña. “¿En qué quedamos, aplica su programa o cierra la Generalitat, ¿o es diputado o no lo es?”, preguntó el popular.

Estrategia de pactos

Los candidatos evitaron desvelar su estrategia de pactos de futuro, pero los acuerdos que ahora mantienen avivaron el debate. Borràs reprochó a ERC que haya pactado con el PSOE en el Congreso, mientras que PP recordó a la dirigente independentista que gobierna con el PSC en la Diputación de Barcelona. Sin embargo, Aragonès e Illa bajaron al barro a cuenta de la gestión de los fondos europeos, que el republicano reclama para Cataluña.

“Ustedes trabajan como pareja de hecho”, señaló Borràs. Sabater también se sumó a la crítica, exhibiendo con mano temblorosa una lista de leyes catalanas “suspendidas por el Estado” y afeando a los comuns su pacto "con los del 155".

Todo ello ocurría en el bloque dedicado a las medidas económicas, eclipsadas por ese cruce de reproches. Como los de Fernández contra Illa, por aceptar una mesa de diálogo en la que se habla de autodeterminación y amnistía.

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